LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA y JOSÉ

P. Ruiz Verdú OFM

Oración colecta
Dios y Padre nuestro, que en la Sagrada Familia nos ofreces un verdadero modelo de vida,
concédenos que, imitando en nuestros hogares las mismas virtudes y unidos por el amor,
podamos llegar, todos juntos, a gozar de los premios eternos en la casa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo

         Un modelo a imitar para todos los cristianos: la Sagrada Familia. Sin duda, en la familia se dan situaciones que piden soluciones según modelos conocidos. ¿Cómo actuar? ¿Cuál debe ser la actitud más acorde con la situación creada? ¿Hacia dónde mirar? ¿Qué camino seguir? El matrimonio se inició y creció en el jardín del amor. Es una unión de amor, nos recuerda la oración. Y el amor es un lazo tan consistente y tan fuerte que cualquier tentativa para romperlo debe ser rechazada.
El amor no se mantiene comprándolo, con esfuerzos egoístas . El amor se mantiene y crece viviendo las virtudes domésticas: la mansedumbre, la humildad, la comprensión, el perdón y la participación en la Eucaristía del Señor, donde Él refuerza los vínculos del amor, porque la fuente del amor es Cristo Jesús.  Esto es lo que le pedimos a Dios: que nos conceda por su bondad, porque es bueno, la virtudes domésticas.

El amor es un regalo de Dios.
“Quien quisiera comprar el amor
con todas las riquezas de su casa
sería sumamente despreciable” (Cantar de los Cantares 8, 7)

Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Padre, el sacrificio de la reconciliación y, por la intercesión de la Virgen María y de san José, te pedimos que edifiques a nuestras familias sobre el fundamento de tu gracia y de tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Recordemos que en este momento presentamos a Dios la ofrenda de pan y vino, para que Él haga de ellos sacrificio expiatorio por nuestros pecados. Pongamos en la patena y en el cáliz, donde están colocados el pan y el vino, nuestras: tristezas, penas y alegrías y ofrezcámoslas  como ofrenda familiar, poniendo como intercesores a la Virgen Madre de Dios y a San José, a fin de que consigamos la gracia de vivir la unidad y la paz en la relación familiar.

Oración después de la comunión
Padre misericordioso, que nos amas y nos perdonas, concede a cuantos has renovado con estos divinos sacramentos imitar fielmente los ejemplos de la Sagrada Familia para que, después de las pruebas de esta vida, podamos gozar de su eterna compañía en el cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.

          Misericordia, amor y perdón siempre caminan juntos. No se da uno sin el otro, con tal que nosotros no los separemos por carencia de fe en uno de ellos. Quien de verdad ama a Dios, sabe que es de su misericordia de quien recibe su amor. Somos amados por amor gratuito. Y el amor destruye en nosotros el pecado, dándonos el perdón. Por amor y misericordia nos ha otorgado Dios el perdón en la Eucaristía que hemos celebrado. Y ahora, en intimidad con Él, le pedimos imitar fielmente los ejemplos de la Sagrada Familia, que san Pablo resume en la carta a los Colosenses, que hemos escuchado. La finalidad es poder superar las dificultades de esta vida, y gozar en el cielo, con los santos, de su eterna  compañía.

Somos el pueblo elegido por Dios:
vivamos el perdón, el amor y la paz.
Todo lo que de palabra o de obra realicemos,
sea en nombre del Señor Jesús.

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