DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO
Reflexionando y orando
Oración colecta
Dios de poder y misericordia, de quien procede el que tus fieles te sirvan digna y meritoriamente, concédenos avanzar sin obstáculos hacia los bienes que nos prometes. Por Jesucristo nuestro Señor.
P. Ruiz Verdú OFM
Dirigirnos a Dios con frecuencia, apoyados en su “poder y misericordia”, hace crecer en nuestro corazón la confianza filial: somos hijos de un Padre con infinito “poder”, que actúa siempre “con misericordia”. Él hace que podamos servirle dignamente, con respeto, sin miedo y con confianza. Él hace también que nuestras pobres obras realizadas en su honor produzcan frutos de vida eterna y obtengan ante Él los premios prometidos. Este es el objeto de nuestra esperanza.
No obstante, conscientes de nuestra debilidad y de las dificultades que vamos a encontrar en nuestra vida hasta alcanzar esos bienes prometidos por Dios, le pedimos que allane nuestro camino para ir así avanzando hacia ellos sin tropiezos y llegar a poseer “los bienes que nos prometes”.
Tú, Señor, me enseñarás el sendero de la vida
Uno solo es nuestro Padre, el del cielo