Sobre el universo plurívoco de los identitarismos como destino, si no hacia el racial-fascismo como forma de gobierno

Antonio López Pina
Universidad Complutense

En la panorámica de la Europa actual, los diversos identitarismos, bien enmiendan la plana a cualquier política social igualitaria, en el supuesto improbable de que gobiernos y personajes teóricamente de izquierdas se hubieran propuesto llevarlas a cabo; bien, nos arrastran con fuerza hacia diversos modelos de racial-fascismo como forma de gobierno. Trataré de especificar tales identitarismos (1.); a renglón seguido, aludiré a estrategias y pronunciamientos así como a algunos casos singulares de racial-nacionalismo identitarista (Italia, Austria) (2.); para, finalmente, (Epílogo) pasar a hacer un par de propuestas.

  1. La diversidad de identitarismos

Varios espectros surcan Europa: el denominador común es una suerte de mayoritario racista-cultural-nacionalismo (blancos frente a no-blancos; nacional-identitarios frente a no-nacional-identitarios, en su caso, extranjeros y refugiados). El mismo puede ir acompañado o verse antagonizado por fundamentalismos religiosos (cristiano-integristas, judío-sionista, musulmán-islamista). Este último, si, de un lado, suele provocar islamofobia como reacción; de otro, está en el origen tanto del racismo anti-nativos (Francia, Alemania) como de una reaparición y extensión del antisemitismo (Francia, Alemania). A tales ejes de división y de conflicto hay que añadir el, desde 1978, en auge, identitarismo de género (mujeres, hombres y lo que entretanto entendemos por LGTBs)..

La diversidad racial-cultural-nacional, religiosa, de género, territorial, lingüística … genera variadas identidades culturales, fuentes del pluralismo político-cultural en nuestros Estados-nación. Ello puede bien traducirse en riqueza cultural y en el pluralismo de nuestras democracias representativas; o, por el contrario, dar lugar a extravíos de las mismas. Nuestros Estados de Derecho y el consiguiente estatuto de la ciudadanía brindan las garantías institucional y política de la plena integración en nuestras sociedades. Sin embargo, cuando las identidades culturales se enrocan, hacia el interior, en términos fundamental-comunitario–demagógicas racial-cultural-nacionalista, de religión, sexo, territorial o de lengua, vulneran los derechos fundamentales de los ciudadanos y suspenden la democracia representativa. Y, cuando las identidades culturales se bunkerizan, hacia el exterior, fragmentan nuestras sociedades hasta el extremo de discriminación social, polarización política, enfrentamientos menos o más incruentos de guerra civil (cuestión catalana) o de sangriento terrorismo, eventualmente, incluso de una voluntad de secesión territorial del Estado, al que los ciudadanos de tal ámbito, previamente, pertenecían, revelándose, a la postre, como versiones de racial-fascismo como forma de gobierno.

El atentado contra las Towers del World Trade Center, 11 de septiembre (2001), en Nueva York, las guerras de Afghanistán, Irak, Chechenia, Libia, el conflicto entre sunitas (Arabia Saudita, Egipto) y chiitas (Irán) y muchos otros acontecimientos y procesos muestran que las civilizaciones, las religiones, la historia, juegan, actualmente, en el origen de la violencia, de las tensiones y las amenazas del mundo, un papel tan significativo al menos como la economía y las relaciones de poder . Incluso, cuando se habla de la diversidad de regímenes políticos y se trata de explicar las diferencias entre, de un lado, las democracias de Europa y de Estados Unidos, y, de otro, las dictaduras de Rusia, China y Turquía, entre Occidente y todo Oriente – salvo Japón –, al fin de justificar y glorificar las diferencias, se invoca la historia, las tradiciones y costumbres, los pueblos, las civilizaciones.

De forma semejante a 1918, el reajuste mundial en paz, provocado, en 1989, por la quiebra de la Unión Soviética, se ha revelado como un espejismo. La difuminación de las ideologías y el culto a la diferencia, en la estela de mayo de 1968 proyectada al fin de la Historia (Francis Fukuyama ) de 1989, ha resultado, más que en un orden estable y pacífico, en un violento emerger de sentimientos y reivindicaciones identitarios, que, por naturaleza, se definen no meramente como intolerantes sino como recíprocamente incompatibles. El mundo del siglo XXI se asemeja, así, bastante al choque de civilizaciones descrito por Samuel Huntington 1, sin perjuicio del solapamiento, una y otra vez, con la división social.

Si ello refleja las conflictivas relaciones internacionales, adicionalmente, en el seno de nuestros Estados-nación occidentales, no obstante la tabla de derechos fundamentales y la división de poderes, la promesa de una segura (Hobbes), pacífica e igual libertad (Kant )

[

segura

La humanidad del hombre no puede ser garantizada sin la seguridad y el orden que crea el Estado. Vemos el Estado de Derecho como orden de preservación de lo humano, a partir de la mayor e igual seguridad de todos. La seguridad del individuo llega a ser una premisa moral a respetar jurídicamente.

Desde Hobbes

pacífica

la razón se pronuncia contra la guerra en modo absoluto; la razón se niega a reconocer la guerra como un proceso jurídico e impone, en cambio, como deber estricto la paz entre los hombres.

La posibilidad de llevar a cabo la idea de una federación que se extienda poco a poco a todos los Estados y conduzca, en último término, a la paz perpetua, es susceptible de exposición y desarrollo. Si la fortuna consiente que un pueblo ilustrado se constituya en una república, que por natural tendencia ha de inclinarse hacia la idea de paz perpetua, será ese pueblo un centro de posible unión federativa de otros Estados, que se juntarán con él para afirmar la paz entre ellos, conforme a la idea del Derecho de gentes, y mediante adhesiones semejantes hasta comprender en sí a todos los pueblos, la federación irá poco a poco extendiéndose. La paz perpetua no es una idea vacía sino una tarea die nach und nach aufgelöst, ihrem Ziele beständig näher kommt

Desde Kant

e igual libertad bajo el Derecho

el Estado debe conformar la acción estatal teniendo como meta al hombre – como ser dotado y llamado a ejercer la libertad. La libertad es el medio para despliegue de la naturaleza racional del hombre en el medio de la Cultura

El Derecho es el conjunto de condiciones bajo las que el arbitrio de cada uno pueda coexistir con el arbitrio de los demás bajo una ley universal de libertad. El Estado de Derecho es el orden estatal para garantía por medio del Derecho, de la máxima e igual libertad del individuo

Desde Kant ]

tropieza con toda suerte de identitarismos excluyentes que se comunitarizan, fragmentando si no encendiendo nuestras sociedades en una mayor o menor guerra civil.

Decía Primo Levy, que cada época tiene su fascismo. El racial-fascismo como forma de gobierno parece llevar camino de extenderse. Excúsenme, por favor, los señores secesionistas catalanes, si, de forma semejante al que, en paralelo, está en auge en Italia, Austría, Hungría, Suecia, Estados Unidos 2, y del que, tras de los disturbios de Chemnitz, Sajonia, y Köhten-Sachsen-Anhalt, acaba Alemania de cobrar conciencia, honrándoles también a ustedes, empleo, en adelante, el término de racial-fascismo. En modo alguno deben interpretarlo como insulto, ¡un respeto!; se trata simplemente de una descripción axiológico-neutral 3 helleriana 4, sin que ello comporte juicio de valor alguno de su proyecto político.

2. Muestras de estrategias, pronunciamientos así como de algunos casos singulares de identitarismo

Extraviado el legado y la traición marxianos, la izquierda del culto a la diferencia, de cuño más bien reciente, tiende a pronunciarse a favor de luchas específicas de las mujeres, los homosexuales, las gentes de color – justificando su cambio de énfasis por la insensibilidad del antiguo universalismo, ignorante de las discriminaciones reales. En tal sentido, desde 1967-1968, la izquierda diferencialista viene apostando por empeños concretos que, en un utópico futuro, deberán hacer realidad sobre la tierra la equivalencia de las condiciones de vida (art. 106. 6. 2 Grundgesetz) dentro de los respectivos territorios: ello no empece a que continuamente observemos, así, a los estigmatizados por razón de su raza, los no-blancos, practicar, frente a los blancos, el racismo, o, a las feministas denunciar, indiferenciadamente, a los hombres por su tendencia al acoso sexual =//=MeToo.5.

En el tiempo más próximo, merece especial atención el éxito del nacionalismo demagogo en votaciones celebradas en 2016, en dos de las más duraderas democracias: el Reino Unido, dónde los electores decidieron abandonar la UE (Brexit), y Estados Unidos, dónde Donald Trump sorprendió, ganando las elecciones a la Presidencia.

Tales cambios se explican parcialmente por los giros económicos y tecnológicos de la globalización. Pero tienen asimismo raíces en un fenómeno diferente: la emergencia de la política de los identitarismos (identity politics). La mayor parte de la política del siglo XX fue definida en función de controversias económicas: en la izquierda, la política se centró en los trabajadores, los sindicatos, los programas de asistencia social y políticas de redistribución. Por el contrario, la derecha se pronunció a favor de reducir las dimensiones del Estado, desregular el mercado y fomentar el sector privado. Actualmente, sin embargo, la política es menos definida en términos económicos o ideológicos que por los identitarismos. En nuestros días, la izquierda se preocupa menos de promover una mayor igualdad económica y más de fomentar las reivindicaciones de grupos marginales como minorías étnicas, inmigrantes y refugiados, mujeres y gentes LGTBs. Entretanto, la derecha ha redefinido su misión en términos de la patriótica defensa de la identidad nacional, frecuentemente conectada a la raza, la etnia o la religión.

Se da el caso de gentes, que sienten nostalgia por las comunidades y la vida comunitaria que creen haber perdido o que, supuestamente, sus predecesores poseyeron. Las gentes que así sienten, pueden ser seducidas por demagogos que les persuaden, de que han sido traicionados y maltratados por los instituciones políticas vigentes y que pertenecen a importantes comunidades cuya grandeza deberá ser, en adelante, reconocida.

La conexión entre el salario y el status social ayuda a explicar por qué razón, a la postre, la apelación nacionalista o conservador-religiosa ha acabado siendo, para la gente, más atractiva que la tradicional de la izquierda basada en las relaciones económicas. Los políticos que se presentan como nacionalistas dicen a los alienados / indignados, que ellos siempre han sido miembros nucleares de una gran nación y que los extranjeros, los inmigrantes y las elites han conspirado para hundirlos en la miseria: “vuestro país ha dejado de perteneceros, .. ustedes han dejado de ser respetados en vuestro país”. Los predicadores conservador-religiosos tienen un discurso semejante: “ustedes son miembros de una gran comunidad de creyentes, traicionada por los paganos, agnósticos, no-creyentes; tal traición es la causa de vuestro empobrecimiento y es una ofensa al mismo Dios”.

La prevalencia de tal relato explica, por qué razón la inmigración y los inmigrantes han devenido una tal controversia en tantos países. La inmigración infla las cifras del PIB, pero no beneficia por igual a todos los grupos de la sociedad. En la mayoría de los casos, las mayorías blancas consideran a los inmigrantes y a la inmigración una amenaza, a la par que a su salario y status social, a su identidad cultural, particularmente, cuando la marea que atraviesa las fronteras es tan masiva como lo ha sido en los últimos años.

Sin embargo, la cólera hacia la inmigración, por sí sola, no explica suficientemente el desplazamiento de votantes, en Estados Unidos y en Europa, de la izquierda a la derecha nacionalista. La deriva hacia la derecha refleja asimismo el fracaso de los partidos de izquierda para dirigirse a gentes que han sentido como, a consecuencia de la globalización y del cambio tecnológico, caía su status social. En otras épocas, los progresistas se empeñaban contra la explotación y contra los ricos capitalistas: ¡Trabajadores del mundo, uníos! En Estados Unidos, los votantes de clase obrera apoyaron desde el New Deal, en los años 30, al Partido Demócrata hasta, en los 80, la llegada del Republicano Donald Reagan. Y la Social-democracia europea tuvo como bases los sindicatos y la solidaridad obrera.

Pero, a partir, en los años 90s, de la globalización, la mayoría de los partidos de izquierda cambiaron de estrategia. Más que construir solidaridad con el apoyo de la clase obrera o de los económicamente explotados, comenzaron a dirigirse a grupos cada vez más pequeños, que tenían la conciencia de ser en una u otra forma marginados. El principio clásico de reivindicación de reconocimiento universal e igual se mutó en demandas por particulares reconocimientos. Al paso del tiempo, tales grupos fueron desplazando sus lealtades desde la izquierda a la derecha.

La reducida ambición de la izquierda por grandes reformas socio-económicas convergió con su abrazo, en las décadas finales del siglo XX, de la política identitaria y del multiculturalismo. La izquierda continuó siendo definida por su pasión por la igualdad, pero su agenda giró desde el originario énfasis en la clase trabajadora a las demandas de un círculo cada vez más amplio de minorías marginadas. Muchos activistas de izquierdas comenzaron a considerar a la clase obrera y a sus sindicatos como estratos privilegiados, que miraban despectivamente las reivindicaciones de los inmigrantes y de las minorías raciales. Así, la izquierda optó, mejor que por mejorar las condiciones económicas de los individuos, por expandir los derechos de una lista creciente de grupos. En el curso de tal proceso, la izquierda abandonó a la vieja clase obrera.

Las políticas identitaristas suponen, adicionalmente, una amenaza para la libertad de expresión y la suerte de discurso y debate racionales indispensables para una democracia. Teóricamente, las democracias liberales están comprometidas para proteger el derecho a decir no importa qué en el foro público de las ideas, especialmente en la arena política; sin embargo, la obsesión política con los identitarismos se estrella contra las necesidades del discurso cívico (Jürgen Habermas). El enfoque en las experiencias de los identitarismos prioriza el mundo emocional del individuo sobre el análisis racional del mundo fuera de aquéllas y privilegia opiniones mantenidas frente a una deliberación razonada. Fukuyama 6 coincide con el publicista francés Jacques Julliard 7 en que el hecho, de que un pronunciamiento pueda ofender la auto-estima de algunos — de los musulmanes, sin ir más lejos — es considerado como razón, para guardar silencio o bien para ningunear a quiénes hayan podido ir tan lejos.

Las sociedades deben proteger a los grupos marginados y excluidos; pero, asimismo, precisan de objetivos comunes definidos mediante deliberación y consenso. Lo que sucede es que, justo las agendas en favor de la protección de estrechas identidades de grupo, de la izquierda y de la derecha, amenazan tal proceso. La sanación no va, probablemente, a venir de un abandono de las identidades, que han devenido, entretanto, centrales, para cómo la gente piensa respecto de sí mismos y de la sociedad en torno. Lo que procede hacer es, definir identidades integradoras, una UE que, mediante políticas de convergencia socio-económica, proteja, según Macron 8, abierta, faltaba más, a la diversidad de nuestras sociedades.

La idea moral de la identidad dice a las gentes que tienen un ser y una dignidad, que demanda reconocimiento y, a la vez, proporciona un lenguaje para expresar el resentimiento que surge, cuando no se les presta el mismo. No parece que tales reivindicaciones de reconocimiento vayan a desaparecer. La democracia representativa de nuestros Estados de Derecho está edificada sobre el derecho de los individuos a disfrutar de igualdad de oportunidades así como a efectos de co-determinar la vida política colectiva. Lo que sucede es que a los que no les basta con ser reconocidos como iguales en tal que género humano, son una inmensidad.

En Europa, va a ser difícil combatir la, para mí, perniciosa influencia de las políticas identitaristas. En las últimas décadas, la izquierda europea ha apoyado una forma de multiculturalismo que residualiza la importancia de integrar a los inmigrantes en las culturas de nuestros Estados-nación. Bajo la bandera del antirracismo, los partidos europeos de izquierdas se han resistido a la evidencia, de que el multiculturalismo / tribalismo / la ghettoización han obstaculizado la integración. La demagoga nueva derecha en Europa, por su parte, mira nostálgicamente hacia el pasado, a culturas nacionales decadentes basadas en la etnia o en la religión y que florecieron en sociedades monorraciales o monorreligiosas, a las que aún no había llegado la masa actual de inmigrantes.

Al respecto, merece la pena detenernos y observar con atención los singulares casos de Italia y de Austria.

Italia

Insultos, agresiones, intentos de asesinato 9. Desde hace meses, los gestos xenófobos se multiplican en la Península, yendo mucho más allá de los gritos coreados racistas, entonados en los estadios, contra los futbolistas de origen africano.

El Presidente de la República Sergio Matarella ha hecho recientemente referencia al “veneno del racismo, que levanta barreras en nuestra sociedad”. Desde hace tiempo, las asociaciones humanitarias, los sociólogos, los políticos gubernamentales y la Iglesia denuncian un auge inquietante de la intolerancia. Estimulados por el aumento vertiginoso de los flujos migratorios y la persistente crisis económica, la intolerancia se ha visto reforzada. Frente a la multiplicación de actos violentos, el Alto Comisariado de Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR) ha hecho sonar la alarma. El Partido Demócrata ha anunciado, desde fines de agosto al mes de octubre, a escala nacional, un millar de iniciativas contra la xenofobia,. En los medios, los sociólogos plantean la crítica situación y acusan al Gobierno y, en particular, al ministro del Interior, Vice-Primer ministro y líder de la Lliga Matteo Salvini, de provocar el actual agresivo iambiente contra los refugiados.

De hecho, muchos italianos mantienen posiciones ambiguas. Sin hablar de una caza sistemática al refugiado, se constata, desde la ocupación del primer plano por la demagogia de Salvini, el aumento de la intolerancia: “en la seguridad de verse protegidos por los alegatos xenófobos de Matteo Salvini, los italianos que no se atreven a expresar públicamente sus verdaderos sentimientos respecto de los extranjeros, se refugian en la abstención”.

Previamente a las vacaciones estivales, Salvini ha respondido a sus críticos: “¿Racismo en Italia? Se trata de una invención de la izquierda; el único factor inquietante es la multiplicación de delitos cometidos por inmigrantes”. Defendido por el Presidente del Consejo de ministros, Giuseppe Conte, y cubiertas sus espaldas por su aliado, a la cabeza del Movimento Cinque Stelle, Luigi di Maio, que niega que haya en Italia aumento alguno del racismo, el Lliguista se mofa de sus críticos. Salvini, que posa con gusto para la televisión imitando a Benito Mussolini, dirige a sus tropas mediante fake News via twitter, señalando, por ejemplo, a los inmigrantes de un centro de acogida que solicitaban un abono gratuito al programa Sky, de pago.

Mientras muchos italianos afirman no ser racistas, no dejan, a la vez, de lamentarse de que inmigrantes y gitanos disfruten de toda suerte de derechos, siendo así que ellos tan mal tienen que vivir. Incluso votantes del Partido Demócrata están descubriendo toda suerte de afinidades con Matteo Salvini. Según un reciente sondeo, siendo así que la Lliga ha obtenido el 29,2% de los votos, un 50% de los italianos está de acuerdo con la posición de Salvini respecto a la inmigración. Especial relevancia cobra que, no obstante las frecuentes apelaciones del Papa Francisco contra el racismo y la xenofobia, hasta un 32% de católicos practicantes se identifique con la posición de Salvini.

A juicio del sociólogo Antimo Luigi Farro, “el apoyo a Salvini no se explica sin la crisis económica y social. Las capas populares y la clase media italianas se sienten inseguras respecto de su porvenir. En tal contexto, el otro deviene un fácil chivo expiatorio”. En su interpretación, Francia, Alemania y Austria tienen el mismo problema. Ahora bien, es un error asociar el odio a los extranjeros al aumento de la inmigración, dado que actualmente se registran menos llegadas que en 2017. “Salvini explota un sentimiento popular; escandalizando a sus compatriotas y ocupando el escenario político gracias a sus provocaciones, manipula el malestar económico de aquéllos”.

El investigador Davide Mancino considera que respecto de judíos, musulmanes y extranjeros, por encima de franceses, británicos o alemanes, los italianos estiman que la inmigración es el gran problema, que tiene un impacto globalmente negativo respecto de la sociedad, demandando el reforzamiento de los controles fronterizos. Sin embargo, según el Instituto de investigación Ipsos Mori y la asociación More in Common, el 72% de los italianos reconoce el derecho al asilo (frente al 9% de respuestas que lo rechazan). Lo que no empece, a que a un 61% le inquiete el auge del racismo.

Ipsos señala que las estadísticas sobre los delitos de odio no son fiables, por más que su número esté aumentando. En octubre de 2017, la Asociación Lunaria ha sometido al Parlamento un informe sobre 1.483 delitos de violencia y discriminación, registrados entre el primero de enero de 2015 y el 31 de mayo de 2017. El aumento es significativo respecto de los 319 episodios de racismo denunciados entre enero de 2007 y abril de 2009.

La Comunidad africana residente en Italia, acusa a Matteo Salvini, de ser el causante de tal explosión de odio. Según Traoré Yacouba, originaria de Costa del Marfil, “desde que Salvini ha llegado al Gobierno, nos hemos convertido en la fuente de todos los males y tenemos miedo. El mes pasado un tipo me ha insultado en el autobús: “Hitler debería haber matado a todos los negros y judíos, porque los negros y los judíos sois animales Ella teme, en adelante, lo peor para los africanos. ¿Qué pueden hacer los africanos que residen legalmente e Italia? ¿Marcharse? Pero, ¿a dónde’

Al cabo de los meses, de dramas y de pronunciamientos incendiarios, la situación ha acabado por estar fuera de control. En las redes sociales, entre amigos, algunos se franquean. Otros no han llegado todavía al punto de no retorno de la violencia. Pero las miradas de unos y otros han dejado de ser las mismas.

Doscientos quince intelectuales – universitarios, investigadores, escritores, economistas — han firmado un manifiesto crítico con la política inmigratoria del Gobierno y la deriva xenófoba de algunos ministros: “Denunciamos la inspiración nacionalista-racista de la ideología del Gobierno”. Tal declaración ha sido distribuida por las redes sociales. En el mismo sentido se multiplican otras iniciativas. .

Austria

Desde el pasado invierno, gobierna Austria una coalición que se autodefine azul-turquesa, siendo así que sería más adecuado caracterizarla como negro-parda (negro, por la Democracia cristiana; parda, por el color pardo de las camisas nazis) 10. El canciller Sebastian Kurz ha hecho carrera en el cristiano-conservador Volkspartei ÖVP. Tras de los resultados electorales, bien pudiera Kurz haberse aliado con la Social-democracia del SPÖ. Pero el Canciller prefirió hacerlo con los de la derecha dura y los extremistas de derechas del Partido Liberal FPÖ, conocido en Europa por su demagogia. Desde entonces, el Estado ha flirteado con lo vulgar y lo primitivo, y ha hecho un juego sucio con palabras, acciones y símbolos.

La presentación del Gobierno se hizo en el Kahlenberg, ante las puertas de Viena – dónde, el año 1683, los austríacos vencieron al asedio de Turquía –, las asociaciones de esgrima (schlagende Burschenschaften ) continúan coreando canciones nazis (schlummernden Nazilieder), los universitarios brindan, a la hora de la cerveza, por la gasificación de los judíos (die Judenvergassung hochleben Lassen). En el Parlamento, de 51 diputados que tiene el FPÖ, 20 pertenecen a una de las asociaciones de esgrima (schlagende Burschenschaft).

Podría decirse que Austria vacila ideológicamente. Tal vez parezca desproporcionado afirmar que, políticamente, el país está punto de hundirse; pero no es un juicio completamente equivocado. Lo cierto es que Austria ha dejado de ser, y no se propone continuar siendo, una democracia representativa abierta y moderna. No hay evidencia de que el pensamiento autoritario vaya a dejar de infiltrarse en la sociedad, ni de que las actitudes reaccionarias no vayan a echar a perder la existencia en libertad y bienestar.

La imagen no acaba de estar completa. Pero hay algunas piezas singulares: el Vice-Canciller alternaba en su tiempo de ocio, en su juventud, con kriminellen neonazis. Es el mismo que via Facebook aprovisiona, diariamente, a millones de ciudadanos con slóganes de animosidad y odio hacia los extranjeros así como con fake News, con falsas caricaturas, afirmaciones no comprobadas, vorsätzlichen Täuschungen, mit plumper Juristen- und Journalistenschelte.

Otro personaje del FPÖ es el ministro del Interior, Secretario General del Partido desde 2015 a 2018 y, consiguientemente, responsable de slóganes electorales como “Asylbetrug heisst Heimatsflug”, “Occidente en manos de los Cristianos” (“Abendland in Christenhand”), “Hay que acabar con la islamización de Austria” (Die Islamisierung gehört gestoppt”).

Como ministro, este hombre ordena racias ( Razzien) a las autoridades estatales, dicta conferencias sobre “que una política restrictiva de asilo es un deseo justificado de la población” y que “hay que dotar a Austria de una infraestructura, mediante la que logremos, que quienes accedan a un trámite de asilo, sean mantenidos concentradamente en un determinado lugar. ¿Ha dicho campos de concentración ( Konzentrationslager)? ¿Lo ha pensado? Y, ¿cómo deben el foro público y los electores interpretar tales palabras?

Austria es actualmente, en Europa, otro caso más a prueba (Testfall) como Hungría, como Italia, como Gran Bretaña, como Suecia y Holanda . Ciertamente, que el pequeño país ha pertenecido cultural y políticamente a Occidente, pero la seguridad de que vaya a mantener tal pertenencia es, justo, lo que en estos momentos está en cuestión. Da la impresión, de que muchos austríacos están hartos de la premiosa negociación de compromisos de la democracia representativa y de la Unión Europea y, más bien, se orientan hacia modelos dictatoriales, que han dejado de debatir racionalmente y prefieren querellar / discutir / adoptar decisiones emocionalmente. Ha dejado de estar claro si, pedazo a pedazo, trozo a trozo, Austria se despide de la democracia como forma de gobierno; si la sociedad austríaca tiene todavía voluntad de respetar el pluralismo y si, a pesar de todo, soporta el multiculturalismo y los procesos de la inmigración.

Para el intelectual vienés de izquierda Robert Misik, el nuevo gobierno de Kurz und Co ha llegado al final de treinta años de caída gradual en la indiferencia. Ello comenzó en los años 80 con el cambio de piel del FPÖ y su auge bajo Jörg Haider. Tal camino llevó, en el año 2000, a la primera coalición del ÖVP con el FPÖ. El Canciller se llamó entonces Wolfgang Schüssel, quién, unilateralmente, arruinó el resto de credibilidad de la política democrática en Austria.

Entonces, para mostrar que se podía combatir unidos contra el extremismo de derechas, la UE castigó con sanciones durante siete meses a Austria. Hoy día no sería posible. Bien pudiera ser que tal acción de la UE haya más bien reforzado en Austria las tendencias de extrema derecha y la animadversión hacia Europa. Immerhin bilden sich viele Österreicher etwas ein auf ihre Sturheit. Desde entonces, los austríacos están disponibles para la demagogia de derechas (Jetzt-erst-recht-Parolen), como, magistralmente, el FPÖ se muestra capaz de modular para todos los campos de la política, habiendo dejado de ser un shock para los antagonistas, hasta el extremo de haberle sido posible volver al Gobierno. A juicio de Robert Misik, “ hemos pasado de lo impensable vía lo indecible, a lo insoportable.

Según acusa la periodista Anneliese Röhrer, “los austríacos somos maestros en el arte de mirar para otro lado, en disimular y en reprimir cuanto interiormente sentimos. Habida cuenta del Gobierno Kurz”, advierte que “todo está podrido y se siente impotente”. Le resulta inverosímil que, después de 70 años, hayamos de preocuparnos por la estabilidad de la democracia”.

A los 50 días de su mandato, el Gobierno ha anunciado que anula la subvención de cursos de alemán para la integración de refugiados. De ese modo, se margina anticipadamente a las personas, lo que a Röhrer le parece “el colmo de la perversión”.

Según Röhrer, la situación actual de Austria es mucho peor que la del año 2000: en primer lugar, porque Haider no podía ver a los miembros de las asociaciones de esgrima (schlagende Burschenschaften); en segundo lugar, porque el FPÖ ha puesto esta vez sus ojos en el Tribunal Constitucional, en los Consejos universitarios, en los aparatos de la Policía, en las instituciones “, a los que se ha propuesto cambiar de color político.

Ciertamente, que los partidos tratan de ocupar con sus fieles las instituciones estatales; pero el FPÖ es un caso particular: ha llegado a un acuerdo de cooperación con la asociación electoral de Einiges Russland, de Wladimir Putin y cultiva cordiales relaciones con el Vlaams Belang belga, con el Rassemblement National francés así como con la Lliga del italiano Matteo Salvini.

El FPÖ muestra su admiración por el déspota húngaro Viktor Orban, que se ha propuesto como objetivo configurar una “democracia conforme al Pueblo” (Volkskonforme Demokratie). El caso es que este Partido ocupa toda suerte de palancas en Austria: los aparatos de la Policía y de los Servicios Secretos, la Agencia especial de la Inteligencia para Defensa de la Constitución, el ejército, la carrera diplomática, las agencias sociales. El FPÖ ha nombrado el Vice-Canciller, los ministros del Interior y de Asuntos Exteriores, de Defensa, de Tráfico y Comunicaciones y de Trabajo y Asistencia social. Para estas gentes, el tema Europa va asociado al combate de la inmigración ilegal – Austria fue el país que cerró la ruta de los Balcanes de los refugiados. Y en sus referencias, no se trata exclusivamente de los refugiados sino de quienesquiera sean extranjeros, alemanes, eslovenos, húngaros, que son demasiados y que roban a los nativos-austríacos las viviendas sociales, los puestos de estudiantes universitarios, en fín, las entradas para la Ópera (Staatsoper).

Florian Klenk, redactor jefe del Wiener Stadtmagazins Falter, denuncia que el FPÖ cada vez más desvergonzadamente, demagógicamente, populistiza la arena democrática y que la situación está hasta tal extremo erosionada, que el ministro del Interior ha nombrado portavoz a un escritor de la Extremisten-Fake-News-Plattform Unzensuriert.at

El periódico Kronen Zeitung vende diariamente 700.000 ejemplares y llega a unos 3 millones de lectores. Cultiva el odio hacia los extraños, desprecia a las minorías, se indigna contra ciertos jueces y ofrece sus columnas a los obispos católicos. El Krone es en gran medida responsable, de que no haya continuado la liberalización de la sociedad en Austria, así como de que no haya barreras contra el extremismo de derechas. Una y otra vez el Krone flirtea con el racismo y critica despectivamente a la democracia representativa.

El escritor figura de la literatura y de los círculos intelectuales de Viena Doron Rabinovici considera que la actual constelación política europea es más peligrosa que la del año 2000. Entonces, Austria era un caso especial en Europa. Por el contrario, en la actualidad, las tendencias hacia el autoritarismo y la dictadura de Austria encuentran su lugar en el mainstream. El Gobierno Kurz escenifica cada día un paso contra los extranjeros, distribuye propaganda antisemita, hace una obligación de los ciudadanos del amor a la patria (Heimatliebe), impulsa a no aceptar musulmanes a la católica Austria

El telón de acero no sólo separaba, también protegía; y, todo lo más desde 2015, cuando la ruta de los Balcanes se llenó de refugiados, se desató en Austria un miedo difuso a verse invadidos y culturalmente disueltos por extrañas hordas procedentes del Éste.

En fin, el FPÖ y sus fieles hacen guerra contra la libertad de prensa: la crítica al Gobierno es una utilización no conforme a Derecho de la libertad de prensa 11

Epílogo

Para superar, en Europa, los divisores y conflictivos identitarismos, la política deberá comenzar por cambiar el Derecho de ciudadanía en dirección al ius soli. En segundo lugar, habida cuenta de los diez millones de musulmanes franceses, de los cinco millones de musulmanes alemanes, y del caso siempre especial de los judíos, a efectos tanto de la garantía de la libertad religiosa como de la integración cultural mediante la escuela y la ciudadanía, sería importante que en todos los países de la UE se generalizara la separación de las confesiones religiosas, los servicios públicos y el Estado, como de siempre ha propuesto el laicismo.

Ciertamente, la República Federal de Alemania puede lucir un buen palmarés de integración, por ejemplo, de la minoría turco-alemana. Pero tan afortunado proceso, durante décadas, comenzó a perder impulso, si no a polarizar a la sociedad alemana desde, digamos, la publicación, en 2010, del libro Deutschland schafft sich ab (Alemania se autodestruye), de Thilo Sarrazin. La llegada masiva, en 2015, de más de un millón de refugiados y asilantes, incidentes como la Silvesternacht, el 31 de diciembre de 2016, en Colonia, con acoso sexual masivo a mujeres alemanas por refugiados, asaltos y agresiones a residencias de refugiados por la extrema derecha así como a inmigrantes y judíos, la demagogia anti-inmigrantes del Partido AfD (Alternative für Deutschland ), del movimiento Pegida y del ministro federal del Interior, el bávaro líder del Partido CSU (Democracia Social-Cristiana), Horst Seehofer – acaba de acusar a “la inmigración” de ser “ la madre de todos los problemas” –, en fin, los casos de los disturbios de Chemnitz y Köhten del abandono por Mesut Özil de la Selección nacional de futbol, aduciendo el racismo como causa, han hecho el resto. Frente a todo ello, la desnortada política de inmigración de la Canciller 12 ha sido incapaz de evitar la actual polarización y fractura de la sociedad, del Gobierno federal, de los medios y de los partidos, CDU y CSU incluidos 13.

Tanto por el arraigado ius soli, a efectos del Derecho de ciudadanía, como por el régimen jurídico informado por el principio de separación de las confesiones religiosas, los servicios públicos, la Administración y el Estado, personalmente, me inclino para Europa y para España por el modelo francés. Lo que no debe ser interpretado como que no sea consciente, de la crítica situación a la que tal modelo está, actualmente sometido: por un lado, incidentes diarios – en la escuela, en los hospitales, en la Administración pública, en los supermecados y carnicerías, en las empresas privadas, en la calle, a veces literalmente tomada a la hora del rezo musulmán – provocados por 10 millones de musulmanes y las contínuas acusaciones de ¡islamofobia! por el Collectif contre l’islamophobie en France (CCIF) y los imanes. Por otro, de las vacilaciones ideológicas del Presidente Macron, a la hora de hacer suyo el principio de la laicidad. Como emblema de la República, en una situación de considerable fragmentación social, la laicidad está a la defensiva: las mismas ideas de una identidad nacional francesa y de la Cultura francesa han sido, para algunas voces autorizadas de la izquierda (Mélenchon, La France insumise ), denostadas como islamofobia; en Francia, el mismo concepto de integración cultural no acaba de ser asumible para los diez millones de musulmanes; lo cual permite a los derecha-extremistas del Rassemblement National y a los nativistas auto-definirse como los genuinos defensores de la ciudadanía republicana. La escuela, institución estandarte de la República, ha literalmente estallado y es de notar la situación, incluso físicamente crítica de los docentes, incapaces de controlar a escolares no necesariamente pacíficos de tan varios orígenes y culturas.

El modelo comunitarista anglosajón (Reino Unido, Canadá, Estados Unidos) de multiculturalismo o de mera yuxtaposición de comunidades religiosas, fuera de que no garantiza la paz religiosa, ha saltado por los aires con los recientes atentados en el Reino Unido.

Gustosamente les brindo una gavilla de tomas de posición, respecto de la cuestión religiosa, de mi círculo de referencia: E. W. Böckenförde, Dieter Grimm, Jürgen Habermas y, en España, Landelino Lavilla, Luis Gómez Llorente y Rafael Díaz-Salazar.

Ya en 1967, E. W. Böckenförde 14 señaló que el Estado de Derecho, depende, para su vigencia, de fuentes pre-políticas que él mismo no puede generar.

Desde hace un cuarto de siglo, nos encontramos con el fenómeno de una creciente desprivatización de lo religioso, acompañada de la concurrencia de confesiones religiosas al foro público 15. Religión y política convergen; lo mostraré a ustedes de la mano del constitucionalista Dieter Grimm 16 y del filósofo Jürgen Habermas.

Según Grimm, a partir de la revolución de 1968, las confesiones e instituciones religiosas perdieron, progresivamente, su centralidad en la vida pública, viéndose relativizadas por otras instituciones sociales y culturales reivindicadoras del pluralismo.

Sin embargo, desde 1989 – 1990, la situación ha cambiado. Con la desaparición de la división Éste-Oeste, que había empujado a un segundo plano al resto de los conflictos, la religión y las confesiones religiosas reaparecieron en la escena pública y comenzaron a insistir más vigorosamente en el respeto a sus creencias y en vivir conforme a los mandatos de su credo. Está teniendo lugar, así, una politización de la religión, que discurre a lo largo de un proceso correspondiente de de-secularización de la sociedad. Las controversias religiosas juegan, así, un papel creciente en el debate público.

Tal desarrollo no deja de afectar al Derecho. Las sociedades europeas se encuentran con que tienen que hacer frente a un creciente número de conflictos, con un fondo religioso. Los tribunales, incluso el Bundesverfassungsgericht, tienen cada día más que ver con demandas basadas en la libertad religiosa. Los conflictos traen causa del creciente multi-culturalismo de las sociedades europeas, causado, a su vez, por la inmigración de fieles de creencias no-cristianas.

Asistimos a una secularización reconocedora del valor de la religión y de las identidades religiosas. En tal sentido, se compatibilizan la secularización del Estado, la política y el Derecho con la presencia de lo religioso en la Cultura, las costumbres y los estilos de vida de la sociedad civil.

En la estela de Böckenförde, Habermas considera que, “a largo plazo, el Estado liberal es función de mentalidades de origen pre-político que por sí mismo es incapaz de producir; la insuficiencia vinculante del mero discurso ético, nos lleva a apreciar, así, la contribución posible de la religión a una moral pública. Justo por las dificultadas de nuestros partidos para ejercer como manantiales de virtudes republicanas, determinados idearios, ideologías, éticas, religiones cobran importancia por su capacidad de fomentar la ciudadanía.

Un problema decisivo actual de Occidente es, cómo configurar un laicismo y una religión que puedan ser no antagónicos sino complementarios. Ello plantea retos a la laicidad de la democracia y del Estado. En las recientes décadas asistimos a una formidable resiliencia de las confesiones e instituciones religiosas y a su adopción de estrategias para recuperar la centralidad social, cultural y política en el foro público de otro tiempo. En Europa y Estados Unidos encontramos por un lado, fundamentalismos religiosos y laicismos excluyentes; por otro, laicismos incluyentes que propugnan la participación de las religiones en la configuración de la política, la economía y la Cultura. Desde hace un cuarto de siglo, nos encontramos, así. con una creciente presencia pública de las confesiones religiosas 17.

Asistimos así a una secularización reconocedora del valor de la religión y de las identidades religiosas. En tal sentido, se compatibilizan la secularización del Estado, la política y el Derecho con la presencia de lo religioso en la Cultura, las costumbres y los estilos de vida de la sociedad civil.

Por toda una serie de razones, la religión islámica está actualmente en el centro de las controversias en Europa. Ello se explica por la razón, de que la inmensa mayoría de inmigrantes son musulmanes. Según Grimm, para muchos de ellos, resulta profundamente disturbadora la confrontación con las normas, los estilos de vida occidentales y la consiguiente contingencia de las propias creencias y la propia forma de vida. Por si faltaba algo, numerosas sociedades musulmanas no solamente han permanecido extramuros de la modernización occidental, sino que explícitamente la rechazan, justificándolo en las propias creencias religiosas. Las mismas están más bien acostumbradas a un Estado que se proclama a sí mismo como Estado islámico, en el sentido de carente de distinción entre la religión, la política y el Derecho.

Como consecuencia, aparecen nuevas líneas de conflicto. La sociedad alemana, por ejemplo, está dividida sobre la aceptación de los refugiados en el propio país; mientras, los inmigrantes reaccionan, en buena parte, aislándose en ghettos a sí mismos. Algunos de ellos optan por combatir la forma occidental de vida, sin renunciar completamente al uso de la violencia. A fin de comprender la actual situación, deberemos cobrar conciencia, de que el curso histórico interpretado como progreso en Occidente, para muchos inmigrantes aparece como relativismo o decadencia. Justo tal diferencia es lo que dota al conflicto de particular severidad 18.

ALP Ante la nueva significación política de la religión, a fin de preservar la laicidad del Estado, mantener el pluralismo y hacer posible el despliegue en el foro público de la religión y de garantizar el derecho de los no-creyentes a no ser asediados por la religión y sus instituciones, hemos de plantearnos, cuáles son las condiciones para la intervención en el foro público de las religiones y comunidades religiosas 19. El problema actual de Occidente es, cómo configurar un laicismo y una religión que puedan ser complementarios.

Jürgen Habermas propugna una moral racional de mínimos universal, vinculante y abierta a las aportaciones de la religión. En reacción al auge en los cinco Continentes, de diversas religiones, se ha acrecentado el interés de Habermas por las cuestiones religiosas 20: ante la emergencia de nuevas posibilidades de destrucción y ante los avances científicos – en particular, en el campo de las biotecnologías –, el filósofo reconoce la necesidad de una regulación moral de la política y del Derecho.

El caso es que, para Habermas, hemos evolucionado de las sociedades post-metafísicas a nuestras actuales sociedades post-seculares: “con el término postsecular como calificador de nuestras sociedades, el filósofo quiere mostrar a las Comunidades religiosas la aceptación pública de su contribución a la reproducción de motivos y actitudes culturalmente necesarios. Sin el motor de los sentimientos morales de la obligación, de la culpa y del perdón, sin el liberador respeto moral, sin el gratificante apoyo solidario y la presión de la prohibición moral, sin la amabilidad de un trato civilizado con el conflicto y la contradicción, nos resultaría insoportable el universo habitado por seres humanos. No merecería ser vivida una existencia en el vacío moral, una forma de vida a la que no afecten las contemplaciones morales”.

Habermas afirma que, “ no obstante la consolidada secularización, en Occidente, la religión vuelve por sus fueros y la instituciones eclesiales ejercen un papel público en las democracias avanzadas; la globalización nos muestra la proliferación de confesiones religiosas en todo el mundo, así como una renovada fuerza cultural, social y política de la religión. Más, la religión moldea identidades y orienta, cuando no llega a dictar, comportamientos sociales”.

El filósofo establece una asociación entre “secularización extraviada / descarriada” y la desaparición de las fuentes pre-políticas de la solidaridad. Si la política de la laicidad se reduce a disolver las funciones morales de la religión sin reemplazarlas con elementos de laicidad y, simultáneamente, marginan / orillan a las religiones portadoras de motivaciones para la solidaridad y la participación cívica, se estará creando, a su juicio, un peligroso vacío ético-cultural que dejará a la democracia sin infraestructura reproductiva. El Estado se reduciría, así, a un mero aparato administrativo”. De ahí que, “en tiempos de una “secularización extraviada/ descarriada “, a fin de que el Estado y la sociedad sean fenómenos vivos, deberán ambos abrirse a las culturas religiosas y a otras no-religiosas basadas en el republicanismo kantiano. Interesa al Estado constitucional, pues, cuidar la relación con las fuentes culturales de las que se nutre la conciencia normativa y la solidaridad de los ciudadanos”.

Según Habermas, “las tradiciones religiosas están dotadas de una fuerza especial para articular intuiciones morales, sobre todo en materia de convivencia humana” 21 . 22. El filósofo explica su disposición a que las Confesiones religiosas participen en los debates públicos sobre la configuración de la sociedad, las leyes y las políticas públicas: “interesa al Estado liberal el acceso de las voces religiosas tanto en el foro público como a la hora de participar en la formación y la adopción de decisiones políticas. A efectos de dotar de sentido a la sociedad, justo para no perder importantes reservas espirituales, el Estado nunca deberá desalentar a las comunidades religiosas y sus creyentes de pronunciarse políticamente como tales”.

A juicio de Habermas, “vuelve a cobrar actualidad el teorema, de que únicamente una orientación religiosa trascendental podrá ayudar a una modernidad raida a salir del atolladero” . El filósofo subraya la necesidad de un mutuo aprendizaje entre la razón laica y la razón religiosa 23.

Habermas subraya el potencial del discurso religioso que transmite contenidos bíblicos: “El discurso religioso contiene un potencial imprescindible de significado que todavía no ha sido traducido al lenguaje de las razones públicas en términos de razones presuntamente convincentes para todos”. A juicio del filósofo, “los conceptos fundamentales de la Ética desarrollados hasta hoy no encierran, de lejos, las intuiciones que habían encontrado en el lenguaje bíblico una matizada expresión y que sólo podemos aprender mediante una socialización casi-religiosa”. Habermas piensa en “el sentimiento de solidaridad, en la vinculación con los pertenecientes a una comunidad religiosa; … 24. 25.

En la misma onda, Habermas ha subrayado la contribución del Cristianismo a la formación de virtudes públicas: “un Ordenamiento jurídico liberal precisará siempre de la solidaridad de sus ciudadanos como fuente; la misma podría, a causa de una secularización descarriada, desaparecer completamente. Las virtudes políticas son esenciales para una democracia. Las virtudes políticas forman parte de la socialización y de la consolidación de costumbres de una Cultura política liberal”.

A juicio de Habermas, los conceptos fundamentales de la Ética secular desarrollados hasta hoy no alcanzan, ni con mucho, el valor de las intuiciones bíblicas, que sólo mediante una socialización casi-religiosa podemos aprender”. El filósofo piensa en “el sentimiento de solidaridad, en la vinculación con los pertenecientes a una comunidad religiosa; … 26.

El universalismo de Jesús frente al nacional-racismo judío es de gran actualidad. Tal laicidad hace posible su inserción en las diversas Culturas. El filósofo alienta la modernización religiosa en el Islam, el Judaísmo y el Hinduismo.

Como ministro de Justicia del Primer gobierno de Adolfo Suárez, Landelino Lavilla escribió a cuatro manos con el Cardenal Tarancón los vigentes Acuerdos del Estado español con la Santa Sede. Después de 40 años, ha devenido evidente no solo que tales Acuerdos son inconstitucionales sino que obstaculizan seriamente la laicización del Estado y de la escuela.

Como portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Luis Gómez Llorente negoció los arts 16 y 27 de la Constitución. Con ellos como marco, forzado por la relación política de fuerzas de las Cortes Constituyentes, no obstante ser, la autoridad intelectual pública en materia de laicismo, se sintió obligado a ceder, acabando por defender una institucionalización que no puedo compartir: la escuela concertada, con todos los inconvenientes de la financiación por el Estado de las escuelas religiosas privadas, justo, negadoras del principio de laicidad y de la función pública de la escuela para configuración de la ciudadanía y , con ello de la democracia representativa.

En la estela de Habermas, el sociólogo Rafael Díaz-Salazar asume los planteamientos de aquél de la importancia de la fé religiosa, pero referidos a una nueva forma de radicalismo socio-religioso, vinculado a lo que Tocqueville denominara cristianismo laico-republicano — vinculado recientemente a los movimientos por una globalización alternativa, que confluyeron en el Foro social Mundial, de Porto Alegre (2001, 2005, 2012, 2013, 2016). La producción de republicanismo se realiza en ámbitos pre- y metapolíticos. En los mismos se mueve el Cristianismo laico.

En su exposición, la política de los movimientos alter-mundistas está, por ejemplo, así, marcada por una simbiosis entre religiosidad y compromiso, una suerte de republicanismo religioso generador de virtuosa acción política. El Cristianismo laico-republicano moldea y configura motivaciones, socialización, convicciones, Cultura moral, asociacionismo y participación, sin los cuáles la política degenera en mercadotecnia electoral y tecnocracia. El Cristianismo laico opera en el cultivo de la fraternidad, una de las virtudes básicas del republicanismo: desde la fraternidad, se movilizan hoy energías solidarias y políticas públicas como las relacionadas con la pobreza en los países del Sur, la exclusión social en el Cuarto Mundo, la inmigración y la ecología.

El laicismo cristiano tiene, según Díaz-Salazar, vocación profético-ética de transformar la realidad y una idea del hombre. Frente al nacional-racismo judío, por ejemplo, justo el universalismo de Jesús es de gran actualidad. Tal Cristianismo seculariza los elementos fundamentalista-teocráticos presentes en vertientes sectarias de aquél así como en otras religiones.

Tras de considerar tales referencias, mal que bien, además de apoyar nacionalmente políticas igualitarias, sin perjuicio de las garantías del Estado de Derecho y del pluralismo cultural, como españoles, no podamos en materia de libertad religiosa y de la cuestión escolar sino volver la mirada, como tipo-ideal (Max Weber ) a la laicidad francesa. Por un lado, el concepto francés de ciudadanía republicana, que gira en torno a los ideales revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad, no ha sido superado por la Historia. Por otro, la Ley de separación entre la Iglesia y el Estado, de 1905, que define la laicidad, nos ilustra cómo respetar, a distancia, a la Iglesia Católica, como excluir las escuelas religiosas financiadas por el Estado, anticipando una solución para el específico problema español de la cuestión escolar.

1 Samuel Huntington, The Shock of Civilizations

2 Madelein Allbright, Fascism: A Warning, Harper Collins Publisher, New York, 2018

3 Max Weber, Cfr. Antonio López Pina, Desde el planteamiento de una sociología de la modernización, vía la contribución autónoma de las ideas y del orden jurídico en los procesos sociales y políticos, a la progresiva burocratización. Max Weber, en Concepto, método y fuentes de la disciplina de Teoría del Estado y Derecho constitucional. Memoria de Oposiciones a Cátedra (inédita), 1975

4 Herman Heller, Europa und der Faschismus, in Gesammelte Schriften, M. Drath, G. Niemeyer, O. Stammer, F. Borinski Hrsg., Leiden: A. W. Sithoff, 1971; cfr. Antonio López Pina, Prólogo. Fascismo o democracia, dilema de Hermann Heller, en Hermann Heller, Escritos políticos, edición, Prólogo y Epílogo de A. López Pina, Madrid: Alianza Editorial, 1985

5 =//=MeToo ha sido un movimiento de origen norteamericano desatado a partir de las denuncias por víctimas del depredador sexual, en Hollywood, señor Weinstein. Ciertamente, pronto dió la vuelta al mundo. Ahora bien, hay que observar que, en Francia, un centenar de señoras , encabezadas por la prestigiosa actriz Catherine Deneuve, firmaron un manifiesto en defensa del derecho de los hombres a importunar – es decir, a piropear o a admirar, sin ir más lejos.

6 Francis Fukuyama, Identity Politics. The new Tribalism and the Crisis of Democracy, Foreign Affairs September / October 2018 Issue

7 Jacques Julliard,

8 Emmanuel Macron, Conferencia sobre la Unión Europea en el Anfiteatro de La Sorbona, París, 26 de septiembre de 2017

9 Ariel F. Dumont, L’Italie malade du racisme, Marianne / 24 au 30 août 2018

10 Ulrich Fichtner, Kleiner Brauner. Giro a la derecha. In österreich läuft ein Grossversuch – es geht um die Kraft der Demokratie im westlichen Europa. In den Wiener Regierungspaläste sitzen wider Rechtsextreme. Wie lebt es sich in einem Land, das mit seiner Geschichte nicht ins Reine kommt? Der Spiegel 30. Juni 2018

11 Ulrich Fichtner, Kleiner Brauner. Rechtsdrift. In Österreich läuft ein Grossversuch – es geht um die Kraft der Demokratie im westlichen Europa. In den Wiener regierungspaläste sitzen wieder Rechtsextreme. Der Spiegel 30. Juni 2018

De interés es asimismo la entrevista al Canciller Sebastian Kurz

Ich lasse mich nicht in rechte Ecke drängen. Der österreichische Bundeskanzler Sebastian Kurz über seine Ziele Während der Eu-Ratpräsidentschaft, seinen Kampf gegen illegal Zuwanderung und sein Verhältnis zu Angela Merkel, Der Spiegel 8, September 2018

Bundeskanzler Kurz En los próximos meses queremos reforzar lo que es Europa. Se trata de seguridad, orden y la protección común de las fronteras exteriores de la Unión. Debemos también mantener la competitividad a fin de defender globalmente el bienestar que hemos logrado. Mi generación, frecuentemente, considera Europa y sus éxitos como si se tratara de lo más natural del mundo.

Europa debe proteger nuestro bienestar nuestra economía, nuestra seguridad, nuestros valores y – en lo que concierne a la inmigración — , hemos de protegernos de los acarreadores (Schleppern), que se enriquecen con los refugiados y con sus miserias.

En materia de política de refugiados, nos proponemos continuar el giro / la inflexión que nosotros iniciamos. En el Consejo Europeo del pasado junio los Jefes de Estado y de Gobierno acordaron que la vía adecuada no es la ilimitada acogida en Centro-Europa; más bien, necesitamos una protección rigurosa de las fronteras externas de la Unión y desarrollar die Hilfe vor Ort. El cambio de tendencia que ha tenido lugar en las mentes, debemos ahora llevarlo a la práctica.

… Los 28 Jefes de Estado y de Gobierno han tomado por unanimidad las resoluciones. De todos modos, personalmente me conté entre quienes desde hace algún tiempo han trabajado para el cambio de curso.

Debemos impedir que barcos con emigrantes procedentes de África del Norte tengan acceso a nuestros puertos ( ablegen) y que una vez salvados sean traídos automáticamente a la Unión Europea. A tal fin, debemos desarrollar la cooperación con Estados como Libia, Túnez o Marruecos así como poner en pié de formas robusta el mandato de la Agencia protectora de fronteras Frontex. Hemos de acabar, de una vez, tanto con las expectativas desproporcionadas respecto de la UE como con las muertes en el Mediterráneo.

… No puede ser que cada barco con emigrantes pueda llegar a nuestros puertos. Nuestro objetivo debe ser destruir el negocio de los acarreadores. Lo lograremos cuando los inmigrantes que han pagado al acarreador a fin de llegar a Europa, una vez a salvo, no sean automáticamente traídos a Europa.

Prioritario es para mí que Egipto se ha declarado dispuesto a aceptar devoluciones de las personas que han emigrado de Egipto. Lo propio debemos conseguir con Libia, Marruecos o Túnez; digamos, mediante una más fuerte cooperación con la respectiva policía costera.. Me propongo conseguir que los barcos con refugiados ni siquiera lleguen a iniciar un viaje rumbo a Europa.

Respecto de una eventual distribución de asilantes en Europa, quienes carezcan de un derecho a asilo, lo mejor es que ni siquiera traten de venir a la UE, sino que, tan pronto como sea posible, retornen a sus países de origen y tránsito.

Kurz se propone reforzar la cooperación económica, generar posibilidades para la inversión privada así como la formación profesional de los jóvenes. Tal es el programa para una cumbre, el próximo diciembre, de la UE con Estados africanos.

… en los últimos años Alemania, Austria y Suecia se han visto más fuertemente afectados por la inmigración que otros Estados. . Entretanto, la presión es mayor para otros Estados.

No obstante el pintarrajeado de cruces gamadas en los muros de la residencia de diputados nacionales, …disturbios como los de Chemnitz no son concebibles en Austria.

12 Bassam Tibi, (Der Euro-Islam ist gescheitert, 2018) ha criticado la política de refugiados de la Canciller Merkel. A su juicio, en tal coyuntura , la misma ha mostrado su carencia de las tres Voraussetzungen que Max Weber establecía para la acción política: Augenmass, Verantwortungsgefühl und sachliche Leidenschaft (presupuestos de la acción política: sentido de la medida, sentimiento de responsabilidad así como pasión objetivizadora de los procesos).

13 Markus Feldenkirchen, Nach Chemnitz. Die Ausschreitungen von Neonazis müssen Politik und Bürgern ein Weckruf sein (Al día siguiente de Chemnitz. Los disturbios de neonazis deben ser una llamada de alarma para la política y los ciudadanos), Der Spiegel 1. September 2018

Chemnitz es un punto de inflexión. La caza a extranjeros, la falta de escrúpulos con los que, bajo la observancia de la Policía, neonazis y sus simpatizantes tomaron la calle y desplegaron un talante de pogrom (asalto con propósito de matanzas), es una consecuencia de la paulatina nueva aproximación de Alemania a su pasado de camisas de color pardo.

De los muchos quebrantamientos / quiebras / rupturas de civilidad (Zivilisationsbrüchen) de los últimos años, Chemnitz ha sido el más fuerte. Imágenes de alemanes haciendo el saludo a Hitler. mientras amenazaban a los inmigrantes, dieron la vuelta al mundo. Incidentes semejantes ciertamente que los había habido en el pasado, pero a diferencia de las violencias en Hoyerswerda, Rostock o Solingen, en los primeros años 90, esta vez los neonazis se han visto apoyados por parte de la burguesía y de la política. La dirección del AfD ha bagatelizado y, de ese modo, legitimado, como autodefensa, la violencia racista, a raíz del asesinato a cuchillo de un ciudadano cubano-alemán de Chemnitz. Ello hace la situación más peligrosa que en anteriores ocasiones.

Bien puede haber razones culturales e históricas, por las que la ideología de los extremistas de derechas en Sajonia disponen de un suelo particularmente fructífero. Pero el renacimiento del color pardo de las camisas no es únicamente un fenómeno sajón. El color pardo de camisa está latente en todo Alemania.

Lo decisivo es si Chemnitz marca el final de una inflexión inmoral, que comenzó, en 2010, con el primer libro Deutschland schafft sich selbst ab (Alemania se autodestruye), de Thilo Sarrazin. O bien, si constituye el preludio de una época anti-liberal, si no incluso neo-fascista. Chemnitz puede ser el timbre de alarma para la política y los ciudadanos, el giro a la extrema derecha simultáneo al descrédito de la democracia. También una llamada de atención a la apatía de los ciudadanos que podrían reaccionar con firmeza.

Han fracasado la política y sus instituciones. La Policia sajona, no obstante haber sido advertida, estaba tan mal preparada para las manifestaciones que uno tiene que preguntarse, qué hacían profesionalmente los policías y qué políticos son responsables de su inacción. Pero la co—responsabilidad de la política es más profunda. Ella afecta a una democracia-cristiana sajona que había quitado hasta ahora importancia al extremismo de derechas. Esa responsabilidad es directa en el Presidente del Partido Social-Cristiano (CSU) y Primer ministro, que habían hecho suyos el vocabulario y los temas de los radicales, convirtiéndolos en políticamente correctos.

El fracaso se extiende al centro de la sociedad, ya se trate de alto-burgueses o de la pequeña burguesía. Unos, porque se desentendieron en cuanto ciudadanos. Porque consideran la democracia como el más natural de los fenómenos y desatendieron su defensa. Porque se abstuvieron de tomar partido en las desviaciones / degradaciones / degeneraciones de la sociedad, acompañándolas de su apoliticismo. La falta de reacciones defensivas son la consecuencia de un nuevo Biedermeier (1815-1848), de la retirada a la vida privada, en la que, según el estrato social de que se trate, será relevante la condición del césped del campo de golf, la calidad del curso de yoga o el Omega -3-Anteil de ciertos alimentos. Se trata de problemas de un universo paralelo saturado, que gira en torno a sí mismo y para el que los refugiados no comportan problema alguno, dado que no compiten con ellos y ni tan siquiera se rozan socialmente en la ciudad con los mismos. Bajo la República de Weimar, la letárgica mayoría abandonó la calle y el discurso público a los que gritaban más alto y a los radicales, hasta que tal letárgica mayoría devino una minoría.

Otros miembros de un centro estable han entregado la distancia que originariamente hubo entre los conservadores y la extrema derecha. Tales ciudadanos definen falsas prioridades, critican la política de refugiados del Gobierno, pero renuncian a / abdican de defender a la democracia. En vez de mantener la linde entre crítica y espíritu destructivo, hacen causa común con los radicales — en la mayoría de los casos silenciosamente, pero de forma activa, cada vez más frecuentemente. En la actual estructura de la burguesía, la sociedad alemana va a tener crecientes dificultades en recuperar el equilibrio.

Hace falta que se levanten los moralmente decentes, que se habían mantenido hasta ahora letárgicos / inertes. Necesitamos cadenas humanas de luces, manifestaciones, convocatorias públicas, conciertos de música Pop, de todo aquéllo que se escuche y que sea visible. Experimentados cínicos que se lo saben todo devienen, en tiempos como los actuales, compañeros de viaje de los enemigos de la democracia. Naturalmente que las manifestaciones populares no convertirán a los nazis a la democracia. Pero mostrarán a los vacilantes, que hay una alternativa a los activistas y protagonistas del griterío. Erich Kästner dijo, que lo más tarde en 1928, cuando todo en Alemania parecía estable, habría que haber combatido a los nazis; cuando, ciertamente, de modo a como acaba de suceder en Chemnitz, se daban erupciones de odio, pero que podrían haber sido neutralizadas.

14 E. F. Böckenförde, Die Entstehung des Staates als Vorgang der Säkularisation, Kohlhammer, 1967; asímismo en id., Staat, Gesellschaft, Freiheit, 1976; asímismo en Gesellschaft, Säkularisation und Utopie, Festschrift zum 65. Geburtstag von Ernst Forsthoff

15 Jürgen Habermas afirma que “las tradiciones religiosas y las comunidades de creencias religiosas han cobrado una nueva e inesperada significación política (Entre naturalismo y Religión, Barcelona: Paidós, 2006).

16 Conflicts between general laws and religious norms, Cardozo Law Review vol. 30:6

17 Jürgen Habermas afirma que “las tradiciones religiosas y las comunidades de creencias religiosas han cobrado una nueva e inesperada significación política (Entre naturalismo y Religión, Barcelona: Paidós, 2006).

18 Dieter Grimm,

19 Según Habermas, ¿qué papel está permitido desempeñar en la sociedad civil y en la esfera política y, consiguientemente, en la formación política de la opinión y de la voluntad de los ciudadanos a las comunidades y tradiciones religiosas (Entre naturalismo y Religión, Barcelona: Paidós, 2006)?

20 Entre naturalismo y Religión, Barcelona: Paidós, 2006

21

22 Entre naturalismo y Religión, Barcelona: Paidos, 2006

23 Israel o Atenas. Ensayos sobre religión, teología y racionalidad, Madrid: Trotta, 2001

18 Frente a los laicismos excluyentes de la Religión, afirma Habermas:

El Estado liberal que garantiza la libertad religiosa no puede esperar de todos los creyentes, que justifiquen su posicionamiento político en el foro público al margen de sus convicciones religiosas y su visión del mundo. Tan rigurosa demanda únicamente cabe para las autoridades o candidatos a cargos públicos sujetos a la obligación de mantenerse neutrales en las instituciones estatales respecto de los plurales idearios e identidades de los ciudadanos. …El Estado liberal deberá, así, eximir a los ciudadanos con convicciones religiosas, de la exigencia de mantener una estricta distinción entre sus razones religiosas y sus razones seculares. El Estado liberal no debe llevar la separación institucional entre la Religión y la política tan lejos como para exigir la misma a los ciudadanos de convicciones religiosas (Entre naturalismo y Religión, Barcelona: Paidos, 2006).

Bien puede el Estado exigir respeto en lo concerniente a su neutralidad en materia religiosa o de ideario a los ciudadanos con convicciones religiosas. Pero no cabe al Estado imponer a los mismos que, en la medida en que se pronuncien en el foro público, que “desdoblen sus planteamientos en asuntos públicos y asuntos privados. O, lo que es lo mismo, el Estado liberal ha de admitir que de no encontrar los ciudadanos de convicciones religiosas una traducción secular para las mismas, se expresen y justifiquen en un lenguaje religioso” Entre naturalismo y Religión, Barcelona: Paidos, 2006.

24 Israel o Atenas. Ensayos sobre religión, teología y racionalidad, Madrid: Trotta, 2001

25 Frente a los laicismos excluyentes de la religión, afirma Habermas:

El Estado liberal que garantiza la libertad religiosa no puede esperar de todos los creyentes, que justifiquen su posicionamiento político en el foro público al margen de sus convicciones religiosas y su visión del mundo. Tan rigurosa demanda únicamente cabe para las autoridades o candidatos a cargos públicos sujetos a la obligación de mantenerse neutrales en las instituciones estatales respecto de los plurales idearios e identidades de los ciudadanos. …El Estado liberal deberá, así, eximir a los ciudadanos con convicciones religiosas de la exigencia de mantener una estricta distinción entre sus razones religiosas y sus razones seculares. El Estado liberal no debe llevar la separación institucional entre la Religión y la política tan lejos como para exigir la misma a los ciudadanos de convicciones religiosas (Entre naturalismo y Religión, Barcelona: Paidos, 2006).

Bien puede el Estado exigir respeto en lo concerniente a su neutralidad en materia religiosa o de ideario a los ciudadanos con convicciones religiosas. Pero no cabe al Estado imponer a los mismos que, en la medida en que se pronuncien en el foro público, que “desdoblen sus planteamientos en asuntos públicos y asuntos privados. O, lo que es lo mismo, el Estado liberal ha de admitir que de no encontrar los ciudadanos de convicciones religiosas una traducción secular para las mismas, se expresen y justifiquen en un lenguaje religioso” (Entre naturalismo y Religión, Barcelona: Paidos, 2006).

26 Frente a los laicismos excluyentes de la Religión, afirma Habermas:

El Estado liberal que garantiza la libertad religiosa no puede esperar de todos los creyentes, que justifiquen su posicionamiento político en el foro público al margen de sus convicciones religiosas y su visión del mundo. Tan rigurosa demanda únicamente cabe para las autoridades o candidatos a cargos públicos sujetos a la obligación de mantenerse neutrales en las instituciones estatales respecto de los plurales idearios e identidades de los ciudadanos. …El Estado liberal deberá, así, eximir a los ciudadanos con convicciones religiosas de la exigencia de mantener una estricta distinción entre sus razones religiosas y sus razones seculares. El Estado liberal no debe llevar la separación institucional entre la Religión y la política tan lejos como para exigir la misma a los ciudadanos de convicciones religiosas (Entre naturalismo y Religión, Barcelona: Paidos, 2006).

Bien puede el Estado exigir respeto en lo concerniente a su neutralidad en materia religiosa o de ideario a los ciudadanos con convicciones religiosas. Pero no cabe al Estado imponer a los mismos que, en la medida en que se pronuncien en el foro público, que “desdoblen sus planteamientos en asuntos públicos y asuntos privados. O, lo que es lo mismo, el Estado liberal ha de admitir que de no encontrar los ciudadanos de convicciones religiosas una traducción secular para las mismas, se expresen y justifiquen en un lenguaje religioso” (Entre naturalismo y Religión, Barcelona: Paidos, 2006).

Israel o Atenas. Ensayos sobre religión, teología y racionalidad, Madrid: Trotta, 2001

¿Te gusta el Blog?

Comparte con tus amigos para dar a conocer Familia Franciscana.