XXVI Domingo del Tiempo Ordinario

Oración sobre las ofrendas

Concédenos, Dios de misericordia, aceptar esta ofrenda nuestra y que, por ella, se abra para nosotros la fuente de toda bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

P. Ruiz Verdú OFM

La primera parte de la celebración de la Santa Misa la hemos dedicado a la oración y a la alabanza, y a la escucha de la Palabra de Dios; hemos confesado la fe (Credo) y rezado por las necesidades de todos, como miembros que somos de la Iglesia. Nuestro trabajo, podemos decir, ha concluido, con más o menos devoción y entusiasmo. Ahora comienza la acción de Dios, la que a Él le corresponde en exclusiva, aunque nos pide que colaboremos. Todo está preparado: altar, pan, vino y nuestro espíritu. Es el momento de dirigir nuestra plegaria a Dios y pedirle por Jesucristo su Hijo, que actúe con misericordia y acepte nuestra ofrenda, la cual será fuente de salvación y de bendición. Entonces, nuestra celebración producirá frutos abundantes  de vida eterna.

A partir de este momento, nuestra mirada debe estar fija en el altar. Dios nos ha llamado por medio del Evangelio para que consigamos la gloria  de nuestro Señor Jesucristo

¿Te gusta el Blog?

Comparte con tus amigos para dar a conocer Familia Franciscana.