XXVII Domingo del Tiempo Ordinario

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, el sacrificio establecido por ti y, por estos santos misterios que celebramos en razón de nuestro ministerio, perfecciona en nosotros como conviene la obra santificadora de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Ofrecemos a Dios el sacrificio que Él mismo ha establecido: el de Jesús. Por tanto, estamos seguros de que será aceptado. Pero algo se nos exige: al de Cristo, debemos unir nuestros sufrimientos, pequeños o grandes, fáciles de soportar o pesados. Con Cristo son más llevaderos y están enriquecidos con sus méritos y soportados con más paciencia. Si por el bautismo fuimos unidos a su muerte, también hemos sido unidos a su victoria. Y si Cristo Jesús soportó, mirando a su Padre, tanto dolor, también nosotros podemos soportarlos poniendo nuestra mirada en Jesús. Así Dios Padre perfecciona en nosotros su obra santificadora.

“Bueno es el Señor para el que espera en él,
para el alma que le busca.” (Libro de las Lamentaciones)
“El Señor nos bendiga
todos los días de nuestra vida”

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