XXXIV Domingo: Jesucristo, Rey del Universo

Oración sobre las ofrendas
Al ofrecerte, Señor, el sacrificio de la reconciliación humana, pedimos humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblos los bienes de la paz y de la unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
P. Ruiz Verdú OFM
Momento propicio para pedirle a Dios que nos conceda sus bienes de paz y de unidad; esa paz que supera nuestros deseos y nuestras expectativas, cuyo fruto es la unidad cimentada en el amor, el cual rompe las barreras que nos separan. Jesús, por su sacrifico en la cruz, ha reconciliado a toda la humanidad; pero ésta aún no ha sido capaz de vivir estos dos regalos de Dios: la paz y la unidad. Ciertamente vienen de Dios, por eso se lo pedimos a Él. Pero además de pedir, Dios nos exige que unamos a la petición el obrar. Jesús es nuestro Rey. Trabajemos junto a él y a su modo para que se haga realidad lo que en la oración le pedimos.
Tu Reino, Señor, es eterno y universal;
es el Reino de la verdad y de la vida,
el reino de la santidad y de la gracia,
el reino de la justicia, del amor y de la paz (Prefacio)

¿Te gusta el Blog?

Comparte con tus amigos para dar a conocer Familia Franciscana.