Mateo de AQUASPARTA

Directorio Franciscano
Enciclopedia Franciscana

Mateo de Aquasparta (hacia 1240-1302). Franciscano, maestro y escritor, general de su Orden, cardenal y legado pontificio. Mateo nació en Aquasparta, diócesis de Todi (Umbría, Italia) hacia el año 1240. Tomó el hábito de san Francisco en Todi hacia 1260. Estudió en Todi y en París, donde obtuvo el grado de maestro en teología bajo la guía de los franciscanos J. Peckham y Guillermo de la Mare. No llegó a ser discípulo de san Buenaventura, porque éste, en 1257, había sido elegido general de la Orden, pero fue muy grande la influencia del Seráfico Doctor en su pensamiento. Enseñó en París (1275-1276) y luego en Bolonia, sucediendo después a J. Peckham como lector del Sacro Palacio en Roma (1279-1287). En el Capítulo de Montpellier, celebrado en 1287, Mateo fue elegido Ministro general; pero muy pronto el también franciscano Nicolás IV lo quitó de ese cargo al nombrarlo cardenal en 1288. Después lo nombró obispo-cardenal de Porto y Rufina y penitenciario mayor. Dentro de la obra de pacificación de reinos y de ciudades en que estuvieron empeñados los pontífices, Mateo apoyó al Papa de palabra y por escrito, y Bonifacio VIII le encomendó en 1300 importantes legaciones en Lombardía, Romaña y Toscana; a pesar de su carácter bondadoso y conciliador, su habilidad y su prudencia, mucho tuvo que sufrir por los enfrentamientos de güelfos y gibelinos, sin lograr siempre sus objetivos. Murió en Roma a finales de octubre de 1302 y fue enterrado en la iglesia de “Ara Coeli”.
Mateo de Aquasparta escribió Comentarios a las Sentencias, Cuestiones disputadas, y quodlibetales, De cognitione, De anima separata, De fide, etc. Escribió también una Introducción general a la Sagrada Escritura, sobre Cristo, etc. Doctrinalmente se opone al tomismo, aunque sin animosidad, defendiendo y secundando abiertamente el pensamiento bonaventuriano y las tesis de san Agustín, al que considera como «el Doctor principal, a quien los doctores católicos, y principalmente los teólogos, deben seguir». [Cf. J. A. Merino, BAC-525].
Filósofo, teólogo y canonista, Mateo fue un polemista sereno y conciliador, de amplia visión intelectual, que expone y justifica el pensamiento franciscano, reconduciéndolo a su fuente fundamental, san Agustín, del que tiene un conocimiento directo y profundo. Su defensa del pensamiento bonaventuriano y su crítica del tomismo manifiestan un pensamiento maduro, consciente de sí mismo, expresado en un lenguaje claro y preciso. Orienta la filosofía a la teología en el sentido de que la ciencia no es tal si no encamina al sujeto al mundo sobrenatural divino, donde se alcanza el fin último de la realidad. La ciencia teológica integra la contingencia, ofreciendo una visión global de la verdad. Razón y fe se dan la mano, de manera que su crecimiento es común en el sujeto intelectivo. Así, la teología es la sabiduría que conduce al sujeto a la perfección desde la dimensión intelectiva y amorosa, y no exclusivamente desde la pura razón. [Cf. F. M. Fresneda]

¿Te gusta el Blog?

Comparte con tus amigos para dar a conocer Familia Franciscana.