Día 24 diciembre: Misa de medianoche

A cuantos celebramos alegres el nacimiento de nuestro Redentor, concédenos, Señor Dios nuestro, llegar así a la perfecta comunión con él mediante una vida santa. Por Jesucristo nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

¡Mucha alegría en esta noche! Pero la que le pedimos al Señor después de la comunión es distinta de la que nos ofrece y nos da el ambiente social. No es una diversión que atonta, sino la alegría que anuncian los ángeles a los pastores: la alegría de la paz. Por esta paz, que viene del cielo, llegaremos “a la perfecta comunión con Jesús, nuestro Redentor, mediante una vida santa”. ¡De esto se trata: que lo amemos con un amor entrañable; y para alcanzar esto se nos regala en la comunión!
Esta es la buena noticia que nos dan:
Hoy, en Belén, nos ha nacido el Salvador:
el Mesías, el Señor. ¡Alabad al Señor!

Día 25 diciembre: Misa del día

Dios misericordioso, hoy que nos ha nacido el Salvador del mundo para comunicarnos la vida divina, te pedimos que nos hagas igualmente partícipes del don de su inmortalidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

¡Navidad! Dios misericordioso, compadecido de nosotros, ha hecho visible, enviándonos a su Hijo, la misericordia tantas veces anunciada por los profetas y realizada frecuentemente en la historia de Israel. ¡Dios es fiel y cumple sus promesas! Quiere comunicarnos su vida divina; y en su Hijo nos la da. Es nuestro deber actuar según lo que somos: hijos de Dios. Jesús dijo: “el que me come (por la fe y la comunión) tiene vida eterna”. Esto es lo que le pedimos después de recibirlo: “que nos haga partícipes del don de su inmortalidad”.
Un niño nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado:
la Palabra se hizo carne
y acampó entre nosotros.
Y hemos contemplado su gloria.

¿Te gusta el Blog?

Comparte con tus amigos para dar a conocer Familia Franciscana.