VII Domingo T. O.

Oración después de la comunión

Concédenos, Dios todopoderoso, alcanzar el fruto de la salvación, cuyo anticipo hemos recibido por estos sacramentos. Por Jesucristo nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Como siervos pobres nos dirigimos a Dios pidiéndole que nos dé la salvación eterna. Por nosotros mismos no podemos alcanzarla, necesitamos la ayuda de Dios, los medios que él ha puesto a nuestro alcance y que ahora en la Eucaristía nos los ha regalado de nuevo. La Comunión es anticipo de lo que nos dará definitivamente. Anticipo que es también realidad. Es como un “aperitivo” de los bienes eternos, que va haciendo crecer en nosotros el deseo de la posesión eterna de esos bienes, ocultos todos en Cristo Jesús, que hemos recibido en la comunión. Somos escaladores del cielo, cogidos de la mano de Jesús, que nos ayuda a subir los escalones, aunque a veces estén un tanto subidos.

Señor, yo confío en tu misericordia:

dame la alegría de tu ayuda

y te cantaré por el bien que me haces

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