II Domingo de Cuaresma

 

Oración después de la comunión
Te damos gracias, Señor, porque, al participar en estos gloriosos misterios del cuerpo glorioso de tu Hijo, nos haces recibir, ya en este mundo, los bienes eternos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

P. Ruiz Verdú OFM

Después de recibir un regalo, un obsequio, se nos invita a dar gracias: ¡es de bien nacidos ser agradecidos! Y a quien hoy hemos recibido es don de Dios Padre por excelencia, a Cristo Jesús. Es un anticipo de lo que se nos dará en el reino del cielo. Nuestra imaginación, que se esfuerza por comprender, es superada por el don de Dios, pues mediante la fe podemos afirmar y aceptar lo que se nos ha prometido. Pero ciertamente ya gozamos en este mundo de sus bienes en la medida que ponemos en práctica lo que Dios Padre nos ha dicho en la montaña acerca de Jesús: “Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle”.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor (salmo 26)

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