IV Domingo de Cuaresma

Oración después de la comunión

Oh, Dios, luz que alumbras a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con la claridad de tu gracia, para que seamos capaces de pensar siempre y de amar con sinceridad, lo que es digno y grato a tu grandeza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Vamos subiendo a Jerusalén que es el final de nuestro itinerario cuaresmal. Pronto, muy pronto, celebraremos la Pascua del Señor, su muerte y resurrección, de la cual hoy ya hemos participado en la celebración de la Eucaristía. Jesús es la luz que nos alumbra y el alimento que nos fortalece. Y sabiendo esto, le pedimos después de recibirle en la comunión, que nos haga capaces de pensar como él nos enseña -buen resultado cuaresmal- y amar con sinceridad, -pues no siempre es sincero nuestro amor-, cumpliendo en favor de nuestros hermanos lo que es digno y grato a la grandeza de Dios.
El padre recuperó a su hijo, y dijo:
“Celebremos un banquete”.
¡Gustad y ved qué bueno es el Señor!

¿Te gusta el Blog?

Comparte con tus amigos para dar a conocer Familia Franciscana.