LORQUINENCIAS

Francisco Javier Gómez Ortín

 

                      Francisco Javier Díez de Revenga
                        Universidad de Murcia

            En el extenso campo de investigación de la dialectología y las tradiciones populares que impulsó la escuela española de filología, fundada a comienzos del siglo pasado por Menéndez Pidal, con Vicente García de Diego, Tomás Navarro Tomás, Américo Castro, Homero Serís, Antonio García Solalinde, Federico de Onís, Samuel Gili Gaya, Amado Alonso y Pedro Salinas en el Centro de Estudios Históricos, se enmarca este interesante libro de Francisco Gómez Ortín, murciano de Guadalupe, doctor en Filología Románica con una larga trayectoria de investigación lingüística a sus espaldas y una extraordinaria experiencia y consolidado prestigio como estudioso de la palabra, de la lengua española y de su desarrollo y transformación en las sociedades urbanas y rurales de la Región de Murcia.

Ahora se trata de Lorca, y el libro comienza nada menos que con un neologismo, tal como tanto gusta hacer al autor, en este caso el bien llamativo Lorquinencias, título, como él mismo lo considera, diáfano e inaudito, que vendría a suplir a los que podrían ser los tradicionales en el ámbito científico de este libro como Vocabulario de Lorca, Vocabulario del habla de Lorca, Diccionario de Lorca, términos desgastados, reiterativos y reducidos, además de confusos, porque el nombre de Federico García Lorca podría cruzarse en el camino de alguna de estas denominaciones, pero sobre todo porque son términos que no corresponden a la amplitud y ambición de este estudio, dado que el libro comprende no solo el espacio estrictamente lingüístico sino además el de las costumbres y tradiciones populares que tan ligadas han estado siempre en la investigación especializada a las indagaciones sobre la palabra. Descartado lorquino y lorquinerías, ahí queda para la posteridad este neologismo que da título al libro y que suena, sobre todo, a ciencia: lorquinencias.

Naturalmente, un libro como este es necesariamente de larga gestación y de prolongada elaboración en el tiempo: lo suelen ser los trabajos lingüís¬ticos de campo. Buena prueba de ellos constituyen las fechas que figuran cuando de los informantes se trata, aquellos que aparecen en el libro debidamente identificados, generadores de material valiosísimo para detectar y establecer elementos de la lengua y de la tradición que han de ser analizados y conservados, exactamente igual que lograron los grandes filólogos de la escuela española en sus trabajos de campo por las tierras de España. Las encuestas y las entrevistas lingüísticas y de tradiciones no solo permiten conservar un estado de lengua en un lugar concreto sino además, a través de los relatos y canciones recogidas, conservar también un patrimonio literario popular, de tipo tradicional, que, en otro caso, hubiera definitivamente desaparecido. Conservar la tradición oral y escribirla fue uno de los grandes proyectos de la filología española a lo largo del siglo XX, y Gómez Ortín como activo perteneciente a esta escuela hizo en su momento sus deberes, que hoy vemos logrados y aumentados en los resultados recogidos en este interesante libro.

Por un lado está la parte estrictamente lingüística, la de la gramática (fonética, morfosintaxis), pero inmediatamente después también la que sin duda es la más rica e informativa, la del vocabulario, porque en este libro se recogen multitud de palabras, términos o voces, debidamente identificadas, definidas y explicadas, que proceden de la tradición lorquina más castiza, y cuya constatación y conservación es posible gracias al trabajo del atento filólogo.

Por supuesto, Gómez Ortín se ha servido de algunos precedentes sustanciales como el trabajo del gran investigador sobre Lorca Joaquín Espín Rael, cuyo trabajo ha completado con su propia labor directa y de campo el autor de este libro. La fraseología, en este aspecto, es abrumadora y fundamental, como lo es también el abordaje de otro de los campos de la filología que tanto interés histórico posee como lo es el de la toponimia, donde lo geográfico, la etimología y la propia historia confluyen para documentar una palabra cuyo objetivo único y primordial es identificar un determinado lugar. Y en cada caso, la información facilitada por Gómez Ortín es absolutamente preciosa y precisa, y por supuesto resuelve cuantas interrogantes el lector pudiera formularse en este amplio e interesante campo lingüístico y, desde luego, patrimonial.

Como hemos anunciado es monumental la aportación de Gómez Ortín en el ámbito científico de la investigación de las tradiciones populares, que él divide entre civiles y religiosas: entre estas últimas destacan las referidas al Via Crucis y a la Virgen de las Huertas, patrona de Lorca, que completa con  la recogida de canciones de Aurora y otras tradiciones lorquinas, recuperadas directamente desde el territorio en un momento en que todavía se conservaban en la memoria de las gentes y en el ámbito coloquial, y que, hoy, desafortunadamente, habrán desaparecido.

Advertirá el lector que este apartado del libro de Gómez Ortín da cuenta de una actividad popular que dota al ensayo de una inesperada y extraordinaria amenidad. El recorrido por estas versiones populares de coplas y canciones, frases hechas y costumbres populares llega a ser no solo sorprendente sino además atractivo y lleno de candor tradicional y de alto valor patrimonial.

Los estudios de este libro ofrecen el componente común que Gómez Ortín domina plenamente en su búsqueda de tantos años de la idiosincrasia murciana: el habla y la tierra. Su trabajo de filólogo ha pretendido siempre demostrar que en nuestra región, y ahora se centra exclusivamente en Lorca, se habla el español en su variedad murciana. Y para demostrarlo nada hay mejor que, como ha logrado en este libro, desplegar sus conocimientos: en dialectología, para abordar las particularidades del habla local del espacio geográfico de Lorca; en lexicología, para analizar términos y palabras, definirlas y explicarlas; en toponimia, para aclarar nombres geográficos de la comarca lorquina; y finalmente, en el campo patrimonial de las tradiciones populares recogidas por vía oral o escrita, para retener y atesorar un acervo artístico y popular que merece ser conservado y estudiado.

Esa es la gran lección de este libro. Llevar a la imprenta todo un patrimonio que forma parte de la cultura y de la esencia de una comarca de la Región de Murcia, tanto desde el punto de vista lingüístico, como histórico y literario, un patrimonio que el avance de los tiempos y de los actuales medios de comunicación y difusión de masas ha destinado desde luego e irremediablemente^ su desaparición. Dar cuenta de la riqueza de este valioso material para la historia de la Región es un trabajo que debe ser valorado y celebrado. El lector de este libro lo podrá descubrir si se adentra en sus páginas para conocer muchos aspectos y pormenores de nuestra cultura que jamás deben ser olvidados.

Editorial Espigas. Dr. Fleming, 1.30003 Murcia

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