LEYENDA, HISTORIA Y DEVOCIÓN

A NUESTRA SEÑORA DE REGLA

Rafael Lazcano

  1. INTRODUCCIÓN

El aristócrata de Aquitania, jurista e historiador Sulpicio Severo (363-ca. 425), compuso una crónica de la creación del mundo hasta el año 400 que tituló Historia sacra[1], fuente de información para el estudio y conocimiento de la con­troversia priscilianista en la Galia. Doce centurias más tarde, el agustino Diego de Carmona Bohórquez, eligió el mismo título, Historia sacra, para su obra en la que narra la historia, explica la tradición y aborda la devoción que la tierra española, particularmente gaditana, y el orbe entero tributa a la Virgen de Regla.

Nuestro autor, tras haber experimentado durante décadas cómo crecía la admiración popular, la invocación fervorosa y la actuación milagrosa de Nuestra Señora de Regla en el ámbito geográfico del que él formaba parte, muestra con detenimiento y profundidad el origen, la importancia y el signifi­cado de la Virgen de Regla. La obra Historia sacra, editada ahora por primera vez, es el fruto sazonado de lecturas, investigaciones y reflexiones, repletas de erudición y conocimientos de historia y literatura, de teología y poesía, de anécdotas, tradiciones y devociones populares acerca del convento, santuario e imagen de Nuestra Señora de Regla.

Un hilo conductor invisible recorre toda la obra de Carmona: la necesidad ineludible que el autor siente en su interior de exponer, de forma veraz, ob­jetiva y en su contexto, el origen, formación y desarrollo del culto a la Virgen de Regla, así como las actuaciones milagrosas de Nuestra Señora con sus de­votos. La obra incorpora una serie de aspectos esenciales del ser humano, que amplían y dignifican su horizonte vital, y sobre los que se levantan los pilares que sustentan la diversidad de proyectos de cada persona en su actuación in­dividual y social. La Virgen de Regla ofrece esperanza, confianza en Dios y seguridad para afrontar el camino que conduce a una vida plena, acorde con las peculiaridades socio-culturales, políticas y religiosas de cada época.

La Historia sacra, obra citada de forma parcial, vaga e imprecisa hasta la fe­cha, pertenece al patrimonio histórico, literario y religioso universal, aunque más particularmente de España, la Orden de San Agustín, el pueblo andaluz, la población gaditana de Chipiona y todo su entorno. La edición de Historia sacra, obra de Diego de Carmona Bohórquez, no requiere justificación, puesto que in­teresa tanto al historiador y al devoto de la Virgen de Regla como al investigador de ideologías y culturas, de valores, hábitos de conducta, religiosidad popular y actitud ante la vida, la enfermedad, y la misma muerte. Por vez primera se ofrece el texto completo, acompañado de un notable aparato crítico a pie de página y la identificación de las Fuentes empleadas por su autor, así como un Glosario, y un Breve diccionario de nombres, con amplia información de carácter textual, histórico, social y cultural, que permite la comprensión integral de esta obra, asentada en la mentalidad del siglo xvn español.

 

  1. EL AUTOR: DIEGO DE CARMONA BOHÓRQUEZ (I590 ca.l653)[2]

La autoría de Historia sacra corresponde a Diego[3] de Carmona Bohórquez, natural de Chipiona (Cádiz)[4], donde vio la luz el año 1590 y fue bautizado. Su padre, Francisco de Carmona, fue capitán del ejército de Infantería[5], alcaide del Castillo de Chipiona y también alcalde de la villa de Chipiona de 1627 a 1628. Estos oficios se debieron a la estrecha relación que mantenía la familia con los duques de Arcos[6]. Su madre fue natural de Jerez de la Frontera[7]. Diego aprendió las letras propias de la niñez en Sanlúcar de Barrameda[8]. Como sentía inclina­ción a la vida consagrada se decidió por ingresar en el convento agustino de su patria chica, Chipiona, donde hizo el noviciado (1605), emitió la profesión de los votos religiosos (1606) y también fue su lugar de residencia durante muchos años de su vida[9]. Mientras completaba la formación filosófico-teológica se afian­zó en él la devoción hacia la Virgen de Regla y el proyecto de formar la verdade­ra historia del milagroso icono mariano. Diego de Carmona estuvo de conven­tual en El Puerto de Santa María el año 1626, y durante un tiempo residió en el convento de San Agustín, o de Nuestra Señora de Guía, de Jerez de la Frontera[10].

El mismo Diego de Carmona nos informa que durante la mocedad escribió alguna que otra obra corta[11], y también comedias. A una de ellas le puso por título El bien nacido siempre es y de ser agradecido[12], cuyo manuscrito no salió publicado en su día, dándose por perdido en la actualidad. Sin embargo, la figu­ra de Carmona Bohórquez ha pasado a la historia por haber escrito la primera crónica de Chipiona, la historia y los milagros de la imagen de Nuestra Señora de Regla, hacia la que manifestó hondos sentimientos de admiración y devo­ción desde “los años juveniles hasta la edad de las canas”[13]. Antes de ponerse a escribir la historia de la imagen de Nuestra Señora de Regla, Diego de Carmona fue consciente de que “aunque mucho han sepultado los tiempos pasados, mu­cho vive en los presentes, de memorias y grandezas que hoy, en observación a la vista, en su santa casa bizarra simuladamente pregonan hazañas honoríficas suyas, tan aclamadas de las gentes como aseguradas por informaciones de su verdad, en modo tan alto, tan superior y de tanto realce que por su notoriedad aquella edad que gozó cercanías de esta merced del cielo, en el primer culto y adoración de esta imagen divina, pudiera tener envidia, en su ventura, de lo que en la nuestra hoy se conoce de exaltación más augusta, más triunfante y más reverencial”[14]. Más aún, si de África pasó a España, finalmente “después de largos siglos de su desaparición, el estupendo caso de su revelación, no necesita ahora de aquellas memorias ni de aquellas noticias y maravillas, pues en las presentes se renueva todo origen de su santa hechura, todo el milagro de su revelación y descubrimiento, toda la verdad de su historia, todo el caudal de sus grandezas y todo el efecto de su potencia”[15], que reclama tanto conocimiento como alabanza.

Durante algunos años Carmona Bohórquez, tras la lectura de autores clási­cos, fundamentalmente de tradición latina, que luego citará como argumentos de autoridad, estuvo dedicado a la colección o agrupación de un abundante caudal de información sobre cuanto tuviese que ver con el origen y descubri­miento de la Virgen de Regla, el traslado de África a España, el motivo por el que se asentó la santa imagen en el campo gaditano de Chipiona, la ocultación por largo tiempo de la sacra imagen, la revelación de la Virgen de Regla a un canónigo de la iglesia catedral de León y la razón de su descubrimiento debajo de una higuera en una gruta subterránea, la edificación de la ermita, la dona­ción de los duques de Arcos, patronos del convento de Regla, de la ermita y santuario a los agustinos, la descripción de la imagen de Nuestra Señora de Regla, la devoción, culto y procesiones llevadas con la sacra imagen realizadas dentro del convento y fuera de él. El autor se ilustró también acerca del con­vento de Nuestra Señora de Regla, su fábrica exterior e interior, la iglesia con sus altares, los privilegios reales, las indulgencias y jubileos concedidos por los papas, el origen y fundación de Chipiona, con sus hombres más ilustres. Además se ocupó y preocupó de incorporar noticias, datos e informaciones varias que iba recibiendo de protagonistas y testigos presenciales de hechos prodigiosos y milagrosos vinculados a la imagen de la Virgen de Regla. El mismo Diego de Carmona presenció varios milagros de la Virgen de Regla, que luego incorpora en el libro quinto de Historia sacra[16].

Las fuentes de información utilizadas por Diego de Carmona, tanto im­presas como manuscritas y orales, nos parecen no solamente abundantes sino variadas, lo que demuestra un extraordinario interés por escribir la verdadera historia de Nuestra Señora de Regla, asentada en la tradición y enriquecida por la investigación histórica del propio autor. El resultado final de la obra, la Historia sacra, trasciende la propia historia de la imagen de la Virgen de Regla, en orden a la comprensión de las ideas sociales, políticas y religiosas caracte­rísticas de España en la primera mitad del siglo xvii.

  1. LA OBRA: HISTORIA SACRA
  • Título, lugar y tiempo de composición

El título completo original de la obra, objeto de la presente edición, no ofrece lugar a dudas en el único manuscrito conservado en la Biblioteca Na­cional de Madrid[17]: Historia sacra del insigne origen, y raro aparecimiento de la antiquísima imagen de ntra. Señora de Regla; y de sus admirables y maravi­llosas obras. La portada del manuscrito añade: Por el P. Fr. Diego de Carmona Bohorques [sic]; del Orden de ntro. P. San Aug». Dividida en 5 Libros. Dedicada al Excmo. Sr. Don Rodrigo Ponce de León, tercero de este nombre, y 4a Duque de Arcos, Marqués de la Zahara, Conde de Casares, y de Bailén, Señor de la Casa de Villagarcíay de la Villa de Marchena.

La obra se conoce y se cita por Historia sacra, como también nosotros la citaremos a lo largo de este apretado estudio preliminar. Fue compuesta en el convento San Agustín de Cádiz, donde se encontraba de conventual Diego de Carmona Bohórquez[18]. En la redacción y revisión del texto estuvo ocupa­do al menos cuatro años. El propio autor nos ofrece con bastante precisión los años que empleó en esta labor literaria e histórica: 1634[19], 1635[20], 1636[21] 1638[22], y 1639[23]. Para entonces, nos es dado suponer, ya había consultado la rica documentación que el convento de Regla conservaba en la “caja de las tres llaves”[24], e incluso habría consultado las abundantes obras, en su ma­yoría de autores clásicos, y otros coetáneos, que cita en el transcurso de toda la Historia sacra.

  • Descripción del manuscrito

La obra manuscrita Historia sacra se conserva encuadernada, como queda indicado, en la Biblioteca Nacional de Madrid[25]. Consta de cinco libros y 369 hojas, de 22 x 16 cms., todas del mismo tamaño. La letra, en tinta negra, es clara y cuidada, luminosa y de pequeño tamaño, de estilo humanista y de una sola mano, data del siglo xvii.

Los folios aparecen numerados en la parte superior derecha. Del manus­crito faltan los folios 16v al 48r, laguna que no hemos podido colmar hasta la fecha. En la numeración de la obra se pasa del folio 312r al 313v. El folio 318 aparece, por yerro, con el número 118. Encontramos, a su vez, tachaduras

en varios folios -203v, 238r, 334r, 336rv, 338r, 340rv, 341v, 342r, 347v, 348r, *

359r-, sin que ello sea dificultad insalvable para la edición y comprensión del texto. En blanco está la hoja 355v. La obra concluye con el folio 369r.

El manuscrito contiene numerosas notas marginales; unas veces con el re­sumen del contenido del párrafo, y otras con la indicación de autores y obras consultados, citados o aludidos en el pasaje. En la edición aparecen recogidas solamente estas últimas. Al final del escrito nos encontramos con el autógrafo del autor. La obra está dedicada a Rodrigo Ponce de León, iv duque de Arcos[26].

  • Contenido, forma y estructura

Después de una dilatada y minuciosa investigación, Diego de Carmona ex­pone la historia de Chipiona hasta su época, centrándose principalmente en la suerte que ha corrido la imagen de Nuestra Señora de Regla, la historia del san­tuario mañano y del convento agustino[27], la devoción religiosa a la imagen ne­gra de la Virgen de Regla y los milagros con que ha favorecido a sus devotos[28].

La obra se presenta como una unidad, con un prólogo y cinco libros, nú­mero de reminiscencia mañana[29]. En el prólogo informa el autor del objetivo que persigue en las hojas siguientes. “Lo que ofrezco y presento, escribe Car- mona, a todos los cristianos es la noticia de una antiquísima imagen de la rei­na de los cielos, María Santísima, llamada generalmente Santa María de Regla, la más única, rara y maravillosa y de las más venerables que han conocido los hombres y han adorado las edades, tan celestial, tan divina, tan misteriosa y deifica reliquia cuanto fueron sobrenaturales y excelsos los medios por los que la tuvieron los que hoy la gozan, la obtienen, la sirven y reverencian. La oferta, de por sí merecida, se lleva el aplauso general y el buen recibimiento de los devotos de esta gran Señora, y de este libro, por ser yo su autor, se puede temer que no goce de la aceptación con que siempre se reciben los primeros frutos, por ser primeros los que ofreció Abel a Dios: Obtulit de primogénito [sic: pri- mogenitis\ gregis sui [Génesis 4,4]. Aquellos frutos fueron bien recibidos, pero mi poca fuerza puede hacer indignos de aprecio a los míos, siendo, como son, tan crecidos en sus yerros como disminuidos en sus aciertos… Mi designio y motivo al escribir de esta gran reliquia es mi gran devoción, en primer lugar, y luego el haber sido testigo ocular durante muchos años de infinitos milagros estupendos sucedidos en tan admirable santuario como el de Regla, y así, para que se logre la memoria de lo siempre admirable de esta singular imagen tan debidamente eterna por sus inmortales obras como la aclamación universal lo acredita”[30]. Finaliza el prólogo apelando a Platón, cuando dice que “nacimos no tan solamente para nosotros sino para todos” los hombres[31], y con San Pa­blo y Orígenes pide desde la humildad que la sabiduría divina, “verdadero pa­dre de las ciencias, fuente y centro de la sabiduría”, le ayude a realizar su obra[32].

En los dos primeros libros aborda el origen y la milagrosa aparición de la imagen de Nuestra Señora de Regla[33]; los dos últimos capítulos – 21 y 22 – del segundo libro ofrecen una descripción un tanto pormenorizada de la iglesia,

[1] Cf. Sulpicio Severo, Historia sacra. Edente et emendante }. Drusio, cum commentario libro sive notis ejusdem. Ex officina Aegidii Radaei. Franekerae 1607, [16], 172, [3], 280, [8] pp.

[2] Cf. Lazcano, Nuestra Señora de Regla, 245-300; Moral, Bonifacio, “Catálogo de es­critores agustinos españoles, portugueses y americanos y sus obras por orden alfabético de autores”; Revista Agustiniana 3 (1881) 453; La Ciudad de Dios 44 (1897) 300-301; Muñoz Ro­mero, Tomás, Diccionario bibliográfico-histórico de los antiguos reinos, provincias, ciudades, villas, iglesias y santuarios de España. Imp. de M. Rivadeneyra. Madrid, 1858, 222; Santiago Vela, Ensayo, i, 2, 80, 614-615; n, 246-247.

[3] El nombre de Diego se lo pusieron por un primo hermano de su madre, Diego García de Vaca, natural de Chipiona, hombre docto, religioso agustino y fallecido santamente en el convento de Nuestra Señora de Regla. Cf. Historia sacra, fols. 197r, 269r.

[4] Al comienzo del capítulo 14, libro iv, cuando trata de Chipiona señala Diego de Car- mona que es “patria mía esta villa donde yo nací”, fol. 256r.

[5] Historia sacra, fol. 217v.

[6] Historia sacra, fol. 131r.

[7] Historia sacra, fol. 257r.

[8] Historia sacra, fol. 15r.

[9] Historia sacra, fol. 1 lv.

[10] Historia sacra, fol. 270v.

[11] Historia sacra, fol. 354r.

[12] Historia sacra, fol. 227v.

[13] Historia sacra, fol. 4r.

[14] Cf. Historia sacra, fol. 1 Ir.

[15] Historia sacra, fols. 10r-llr.; y también el fol. 354r.

[16] Véanse los milagros 62, 65, 66, 67 y 74.

[17] Cf. Inventario general de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, iv (1101 a 1598). Mi­nisterio de Educación Nacional. Madrid 1958, 60-61, ms. 1177.

[18] “… ciudad de Cádiz, donde al presente esto escribo”, Historia sacra, fol. 137r. Más ade­lante, cuando recoge la anécdota del soldado granadino Juan de Raya también señala que se encontraba redactando la obra en el convento San Agustín, de Cádiz, fol. 168v.

[19] “En este año, en que al presente estamos, de mil y seiscientos y treinta y quatro …” Historia sacra, fol. 175r.

[20] “… al tiempo que esto escribo, que es el año 1635, en este mes de junio …” Historia sacra, fol. 250r.

[21] Historia sacra, fol. 176v.

[22] Escribió el libro quinto, el de los milagros, “estando yo en Cádiz el año pasado de 1638”, Historia sacra, fol. 321v. Véanse también los folios 239v, 32 lv.

[23] Historia sacra, fols. 251r, 267r, 350v.

[24] Historia sacra, fol. 232r.

[25] Biblioteca Nacional de Madrid, ms. 1177; y la signatura antigua F. 168.

[26] Véase la sección Breve diccionario de nombres propios: Ponce de León, Rodrigo (1602- 1658). Cf. Rivarola y Pineda, Juan Félix Francisco, Monarquía española blasón de su noble­za. Imp. Alfonso Mora. Madrid 1736, 73-74. Véase el estudio de Emilia Salvador Esteban, “Las instrucciones reservadas de Felipe iv al duque de Arcos, virrey de Valencia (1642)”: Estudis. Revista de Historia Moderna 13 (1987) 151-170.

[27] Los capítulos 20, 21 y 22 del segundo libro ofrecen la historia del convento e iglesia de Regla, además de los capítulos que forman el libro cuarto, donde se describen la fábrica del convento y cada una de sus partes, como la celda prioral, la hospedería y el famoso aljibe, así como las indulgencias y jubileos, los favores, mercedes y privilegios de los reyes otorgados al convento de Nuestra Señora de Regla.

[28] Cf. Lazcano, Nuestra Señora de Regla, 271-298.

[29] El número mariano por excelencia es el cinco. El rosario de la Virgen, introducido en España por Santo Domingo de Guzmán en el siglo xm, posee cinco misterios gozosos de la Virgen, otros cinco misterios dolorosos y también cinco misterios gloriosos.

[30] Historia sacra, fols. 5r, 6r.

[31] La sentencia de Platón se completa con la cita de otros autores: Cicerón, Aristóteles, Ovidio y Boecio. El pensador griego, Aristóteles, viene citado otra vez, en el momento del descubrimiento de la imagen por el canónigo leonés: “Esperar imposibles, dice Aristóteles, solo a los locos le sucede”, Historia sacra, fol. 107r.

[32] Historia sacra, fol. 7r.

[33] Historia sacra, fols. 8r-207r.

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