Estado actual sobre Apologética

Dra. Pilar Sánchez Álvarez

Desde hace unas décadas, se ha producido en esta ciencia teológica numerosos cambios y transformaciones.

1.  Cambio de orientación

La gran renovación del Concilio Vaticano II transformó la Apologética clásica elaborada a partir del siglo XVI, de talante defensivo, polémico y muy racionalista, caracterizada por su lucha antiteísta, de carácter extrinsecista, en un nuevo paradigma de la Teología fundamental con una nueva orientación. Con los avances de los estudios bíblicos, la vuelta a las fuentes, el avance de las ciencias, el acento personalista, el abandono del sistema neo-escolástico, el avance en la exégesis y los métodos históricos críticos, el talante ecuménico, etc, se inició un período de reacción contra esa Apologética clásica, apareciendo una nueva orientación, iniciada por Blondel al poner de manifiesto que el cristianismo tiene significación para el hombre. Pierde la antigua actitud defensiva, surgiendo la necesidad de un estudio de la credibilidad de la revelación, del cristianismo como fenómeno histórico y buscando una interpretación de la existencia humana.

Al analizar la Teología Fundamental actual, se propone como objetivo principal  estudiar el desarrollo teológico y la apología del misterio fundamental del cristianismo: la revelación divina, su credibilidad y la fe como respuesta del hombre. Esta función apologética estudia el hecho de la revelación y el conjunto de signos que permiten afirmar con certeza su existencia, y al mismo tiempo, tiene el compromiso de establecer el carácter razonable de la opción por la fe. Es una ciencia derivada del dato revelado por lo que es digno de fe, pero si la fe es un acto libre y razonable, es necesario intentar demostrar la legitimidad de la opción de esa fe.

Se puede partir de la Revelación o desde la Fe. Si se parte de la revelación, la Apologética es la ciencia de la credibilidad humana en la Revelación, es la exposición científica de los signos que atestiguan el hecho de la Revelación, y por consiguiente, la credibilidad de la religión cristiana. Si se parte desde la Fe, la Apologética se dedica a exponer, en un discurso válido a los ojos del que no cree, lo que el creyente considera como los fundamentos racionales de su decisión religiosa. Pero si la Apologética tiene como objeto la credibilidad humana de la Revelación, no puede contentarse con estudiar en sí misma la Revelación y sus signos, sino que tiene que preocuparse también de las condiciones que determinan, como parte del sujeto, su percepción eficaz, interviniendo en la estructura de cada uno de sus argumentos. Se necesita una Apologética integral que tenga en cuenta al sujeto y al objeto. Estos dos aspectos, aspecto subjetivo y aspecto objetivo, son dos aspectos de una sola ciencia, única e integral. Pero esta Apologética Integral lleva a la Iglesia a reflexionar sobre la intervención de Dios en la historia, en cada momento para no caer en fideísmo, es decir, en el mundo donde está inmerso el hombre. “Se parte que la credibilidad no es rigurosamente demostrativa y exclusivamente racional, ni es del todo estrictamente natural, porque se desarrolla bajo el impulso de la gracia actual y de factores subjetivos indispensables para la prueba”[1].

José Luis Bravo escribe:Una visión de la fe como acto puramente racional excluye la disposición subjetiva, que juega un papel esencial en todo acto humano. La fe es razonable, pero no racional. El Juicio de credibilidad, al valorar los signos de la revelación, determina que es posible creer con suficiente motivos de racionalidad y desemboca en el juicio de fe o de credendidad, que implica no solo la razón, sino a todo el hombre, movido por la gracia. El juicio de credibilidad y el de credendidad son complementarios y tomados en su conjunto, constituyen el proceso de racionalidad del acto de fe. El creyente, movido por el Espíritu, reconoce en Jesucristo, acontecimiento culminante de la revelación, la verdad concreta de Dios que es verdad absoluta para el cristiano[2].

En esta línea, González de Cardedal afirma que el hombre es tiempo y desde la temporalidad entiende y en la temporalidad se salva. La revelación no es un vacío de referencias al resto de lo real, sino en una osmosis e interacción con todo lo que es creación de Dios en un sentido, y en otro fruto de la libertad del hombre, por cuya salvación ha tenido lugar la revelación  de Dios en el Antiguo Testamento y la Encarnación en el Nuevo.  Por tanto la Apologética tendrá en cuenta:

1º El Objeto: Revelación; 2º El sujeto: El Hombre;  3º El contexto actual

En definitiva, cuando se habla de credibilidad lo que se intenta poner de relieve son los hechos y las razones que la revelación aporta para que pueda y deba ser creíble por el hombre[3]. Olegario González de Cardedal escribe: “La teología tiene que demostrar la conexión e interacción recíprocas entre la verdad y la plausibilidad de la fe”[4].

 2. ¿En que se basa la credibilidad?

La credibilidad hoy se presenta sobre todo como búsqueda de sentido, y de significalidad. Toda credibilidad se basa en la seriedad y competencia del que solicita confianza y la actitud favorable del destinatario[5]. Por tanto, la credibilidad es una cualidad relativa a la aceptación, y debe responder a la situación actual, presentada de forma como una propuesta articulada, con una argumentación retórica persuasiva, que aparezca como razonable, y significativa[6].

 3. ¿Qué tipo de certeza aporta la Apologética?

Como toda ciencia, la demostración apologética tiene que llevar a una certeza, pero esta certeza en el caso de la Apologética es una certeza moral, porque se apoya en signos, en realidades singulares y contingentes que se alcanzan solamente por el camino del testimonio humano, a través de documentos cuya crítica resulta difícil. Supone entre otras cosas, el conocimiento profundo de la Escritura, de la Tradición, de la historia de Israel, de la Historia de las Religiones, de la Sociología de la Religión, de la Psicología de la Religión, etc. Lo mismo que en las ciencias humanas, la posesión de la ciencia apologética tiene que ser un hecho colegial, y los fieles en diversos grados, según la inteligencia, la cultura y la gracia de cada uno, participarán de la ciencia de la Iglesia.

No se puede apoyar para su demostración en el carácter inspirado de la Sagrada Escritura, ni en el carácter divino de la Iglesia, ya que son precisamente lo que se pretende reflexionar. No parte de ninguna afirmación de fe en la trama de su argumentación y se dedica a sostener un discurso que tenga sentido y valor incluso para los no creyentes; considera los textos de la Escritura como documentos históricos, cuyo valor tiene que establecerse según las exigencias de la crítica histórica; igualmente, los argumentos que saca de la Filosofía tienen que imponerse a los ojos de la razón crítica a causa de su valor intrínseco, y no a causa de la autoridad de la Iglesia. Ambos tienen que llevar su justificación racional. Pero es necesario afirmar que, no se trata de dejar en suspenso la fe, sino de adaptar su marcha al fin que persigue, o sea establecer críticamente el hecho de la intervención de Dios en la historia, así como de su palabra a la humanidad, demostrando que los signos de la Revelación, pertenecen a toda una serie de acontecimientos históricos perfectamente reales. Como esta reflexión crítica es de un teólogo creyente, nacerá bajo la presión de la fe que busca comprender su objeto, y se ejercerá bajo la dirección de la Iglesia que proporciona a la Apologética el objeto de su reflexión, las nociones que aplica, e incluso algunas indicaciones metódicas.

4. Cambio de los destinatarios de esta orientación

Otro cambio de perspectiva en la nueva Apologética es que la preconciliar iba solo dirigida a los no creyentes, y hoy, el destinatario es también el propio creyente, que debe vivir su fe acosado por la incredulidad actual, por lo que el contexto cultural estará presente en esta orientación[7].

5. Incremento de estudios y eruditos dedicados al tema

En el año 2004, el Cardenal Dulles afirmaba que a partir de los años noventa del siglo pasado, se había producido un cambio en la apologética cristiana, debido a los numerosos autores que buscaban mostrar los fundamentos de la fe cristiana, aunque estos autores eran principalmente de Estados Unidos[8].

Y en el año 2015, Juan Alonso[9] afirma que se puede hablar abiertamente de un auténtico renacimiento de la Apologética norteamericana. Pero en Europa sufre una gran crisis, de la que aún no se ha recuperado[10].

Cada vez van apareciendo más estudios en el ámbito europeo, sobre todo en relación con la filosofía analítica, tratando temas sobre la racionalidad y la garantía de la creencia religiosa, el problema del mal, los milagros, el pecado original, la revelación, el infierno, la oración, los atributos de Dios. etc. En la apologética histórica hay numerosos estudios sobre la vida de Jesús y la apologética científica se ocupa del diálogo entre la ciencia y la teología[11].

6. Documentos del Magisterio en los que se apoya la Nueva Apologética

Entre otros se pueden mencionar: La constitución Lumen Gentium; El decreto Christus Dominus; Optatam Totius; Dignitatis Humanae; Ecclesiam suam; Decreto Unitatis Redintegratio; La Notra Aetate; el documento que contiene las conclusiones de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo; Discurso del Santo Padre Juan Pablo II a los obispos de las regiones noroccidentales de Canadá con motivo de la visita «ad limina”; El Catecismo universal de la Iglesia; Exhortación apostólica post-sinodal Pastores Dabo Vobis de Juan Pablo II; Sínodo de los obispos de 2012;  Exhortación apostólica Evangeli Gaudium, del Papa Francisco etc.

 7.  Recursos

Entre los recursos apologéticos, normalmente divulgativos, se pueden señalar numerosas páginas en Internet realizadas por cristianos, tanto de confesión católica como protestante.

Y entre las revistas dedicadas a diversos temas de actualidad, por ejemplo de economía, desde un punto de vista cristiano, existen varias de muy buena calidad y algunas tienen una sección dedicada a la Apologética[12].

No se puede olvidar los numerosos debates en distintas Universidades entre apologistas y no creyentes, o bien con científicos, o historiadores, etc. También se han creado espacios radiofónicos, televisivos, campamentos, cursos intensivos…

Un signo evidente del interés que está despertando esta orientación es el número de congresos, jornadas, simposium, conferencias dadas por profesores de Teología en numerosas ciudades europeas, e incluso en algunas españolas. Se debe resaltar el Instituto John Henry Newman, de la Universidad Francisco de Vitoria, que aborda todos los temas antes señalados.

La Profesora Silvano[13] afirma que es una tarea del cristiano y por tanto, de las Universidades Católicas, quienes deben dar razón de la esperanza cristiana. Los actuales universitarios no proceden, como hace unas décadas de una cultura católica, sino de una pluralidad de opciones y una cultura posmoderna. Se considera necesario una Nueva Apologética.  El enfoque clásico combinaba el uso de la filosofía tomista y platónica para probar la existencia de Dios y la posibilidad de la revelación; y por otro, la historiografía para reivindicar la historicidad del relato bíblico y su culminación en Jesucristo. Pero este enfoque no permitía discutir con las posiciones ateas o agnósticas, ni respondía a las dudas de muchos de los alumnos.

Desde el discurso del Papa Juan Pablo II a los obispos canadienses en 1999 se viene hablando de esa Nueva Apologética, cuya tarea principal no sería tanto buscar pruebas o demostraciones de las verdades de la fe, como suscitar preguntas y buscar respuestas que den sentido a la vida.

8.  Métodos utilizados en la nueva Apologética

Steven B. Cowan presenta cinco métodos apologéticos,  que no son los únicos pero sí los más representativos[14]:

“1º Método clásico. El que emplea la teología natural  para establecer el teísmo como la cosmovisión correcta; es el método usado por los apologistas de los siglo anteriores. Tiene dos pasos: primero se demuestra la existencia de Dios y solo después de esta demostración,  se presenta evidencias históricas sobre la deidad de Cristo y los milagros como evidencia. Usan este método William Lane Craig; R. C. Sproul, Norma Geisler, Stephen T. Davis y Richard Swinburne. Craig afirma que no es necesario el orden de estos dos pasos pero que es la mejor estrategia argumentativa.

Método evidencial.  Es similar al clásico menos en lo relativo al dar valor a los milagros como evidencia. Es ecléctico y utiliza argumentos filosóficos e históricos y sin tener que recurrir a la teología natural.  Tiene un solo paso. Los milagros no presuponen la existencia de Dios, pero pueden suponer una especie de evidencia de Dios. Entre los apologistas que lo usan están Gary Habermas, John W. Montgomery, Clark Pinnock y Wolfhart Pannenberg.

3.- Método Caso Cumulativo. Surge por insatisfacción de los apologistas que usaban los dos anteriores métodos. La naturaleza del caso no se ajusta al patrón normal de razonamiento deductivo o inductivo, sino que es un argumento informado que junta las piezas de varias líneas y tipos de datos en una especie de teoría que explica exhaustivamente esos datos y lo hace mejor que cualquier hipótesis deductiva. Intentan explicar la existencia y la naturaleza del cosmos, la experiencia religiosa, la objetividad de la moralidad e incluso la resurrección de Jesús. Entre los Apologistas actuales estarían Feinburg, CS Lewis y C. Stephen Evans.

4º Método presuposicional. Debe partir de presuponer la verdad del cristianismo como punto de partida adecuado en la apologética, interpretando toda experiencia y verdad a través de la revelación cristiana. Argumenta que todo significado y pensamiento  presupone al Dios de las Escrituras. Autores como Frame, Cornelius Van Til, Gordon Clark, Greg Bahsen y Francis Schaeffer están en esta línea.

5º Método Epistemología reformada. Su punto de partida es que es perfectamente razonable para una persona creer muchas cosas sin evidencia; sostiene que la creencia en Dios no requiere el apoyo de evidencia o argumento con el fin de que sea racional. Puede hacer argumentos positivos en defensa del cristianismo, pero sostiene que no son necesarios para la fe racional. Su enfoque es hacer apologética negativa. Entre ellos se podría señalar, Kelly James Clark, Alvin Plantinga, Nicholas Wolterstorff, George Mavrodes y William Alson”.

¿Qué significa esto? Que no hay un solo método para hacer Apologética, sino que cada persona que se acerque a ella, empleará el método que mejor se adapte a su idiosincrasia. La profesora anteriormente mencionada, confirma este aseveración.

¿Cuál es el método que propuso Juan Pablo II? Para él, el más querido, es el que se insertaría en el testimonio de vida del creyente que pone su fe en juego, cuando trabaja por la justicia y la caridad imitando a Cristo. El papa, influido por Marcel o Levinas, no empezaba demostrando la existencia de Dios por la finitud, ni el orden del Universo, sino en el hombre buscador de la verdad total que le trasciende y que se encuentra con una persona  que le dice “yo soy la verdad”. El hombre es un ser social y encuentra la respuesta en Dios, con el que establece una comunicación intersubjetiva. Relaciones de Dios a los hombres, y de los hombres entre sí, con un cambio de vida propiciado por el encuentro. Por tanto, la materia prima de la Nueva Apologética es el cuestionamiento existencial y el testimonio.

 [1] Cf. F. Ardusso, Fe (el acto de,) en DTI II (Diccionario Teológico Interdisciplinar), p. 520.

[2] Cf.  J. L. Bravo, La dimensión crítica de la fe, en Revelación y fe,  Plan de Formación Teológica,  Madrid 1988.

[3] Cf. M. Gelabert, La credibilidad del Dios cristiano en nuestro contexto histórico cultural, en Teología y Apología del Dios cristiano, edit. Secretariado Trinitario, Salamanca 2008, p.131-158.

[4] OGC, Dios, Salamanca 2004, p. 248.

[5] Cf. M. Gelabert, La credibilidad del Dios cristiano…2008.

[6] Cf. S. Pié-Ninot, La teología fundamental, Salamanca 2001.

[7] Entre algunos de los nuevos apologistas cuyos temas muestran la diversidad actual, se pueden mencionar: Scott Hahn: Existencia de Dios, Fundamento de la moral, Valor de los milagros y de las profecías, Veneración de los santos, El culto a la Virgen María, El sacrificio eucarístico, Los sufragios por los difuntos, el Primado de Pedro, Unidad de la revelación; Frederick Anthony Ravi Kumar Zacharias: Origen del hombre; F. José Ayala: Evolucionismo/fe; Greg Bahnsen: Contra el ateísmo, Aborto; Francis Collins: Evidencia científica de la fe; William Lane Craig: Argumento cosmológico, Historicidad de la Resurrección de Jesús; Existencia de Dios, Atributos de Dios, La fe en Dios es razonable, Fundamento de la Moralidad, El Mal y el sufrimiento, El Ateísmo; Fernando Casanova: Conversión a la iglesia Católica, La excelencia de la Virgen María y la importancia de su rol en la historia de la salvación, El culto a Santa María y a los santos, El Primado de san Pedro, El Bautismo, La Confesión; Norman Geisle: El problema del mal;  Antonio Cruz: Ciencia y Fe, Nuevo ateísmo; E. John Frame: Múltiples temas con el método presuposicionalismo; Karl Keating: Numerosos ensayos apologéticos sobre dudas de fe y sobre aborto, eutanasia, investigación con células madre embrionarias, la clonación humana y el matrimonio homosexual;  John Lennox: Relaciones entre Ciencia, Filosofía y Teología. Matemáticas y Teología; Alister McGrath: Contra el Ateísmo; Ciencia y Religión; Josh McDowell: Cuestionamientos de la fe, Las religiones no cristianas, las dudas acerca de la fe y argumentos propuestos por personas no cristianas; Patrick Madrid: Conversos comparten las Razones Históricas y Bíblicas que los hicieron católicos; C. Henry Morris: Científico defensor del creacionismo; James Porter Moreland: Él es mejor conocido por sus contribuciones a la apologética filosófica contemporánea, su crítica del materialismo y el naturalismo, y su defensa del teísmo cristiano; Richard Swinburne: Coherencia del teísmo,  Existencia de Dios; Relaciones entre fe y Razón; Robert Charles Sproul: Relación entre Iglesia y Gobierno, Biblia, Conciencia; Lee Strobe:  Historicidad de Cristo, Dios como creador; Peter Kreeft: Creación del Universo, Problema del mal; Ronald K. Tacelli: Fe y  razón, La existencia de Dios,  La naturaleza de Dios, Evolución, Milagros,  El Mal,  la Biblia.

[8] Cf. A. Dulles, The Rebirth of Apologetics, en First Things 143 8 ( 2004) 23.

[9] Cf. J. Alonso, 25 años de Apologética divulgativa en USA, en Scripta Theologica, 47 (2015) 203-226.

[10] Cf. L. Oviedo, Por una recuperación de la dimensión apologética en la teología fundamental, en Gregorianum 90, 2 (2009) 254-273.

[11] Entre los libros aconsejados por William Lane Craig, existen libros científicos, tesis doctorales especializadas para estudiar. No son libros de Apologética propiamente, sino tesis doctorales de estudios especializados, que preparan para poder razonar la fe: Alvin Plantinga: The Nature of Necessity; Colin Hemer: The Book of Acts in the Setting of Hellenistic History; Thomas Morris: The Logic of God Incarnate; William Dembski: The Design Inference.

[12] Forum libertas; Hispanidad.com; Análisis digital; Alfa y omega; Ecclesia; Humanitas;30 días; Revista on line san Pablo; El observador; Familia cristiana; Apologeticum; Revista apologética; National CatholicForum libertas; Hispanidad.com; Análisis digital; Alfa y omega; Ecclesia; Humanitas;30 días; Revista on line san Pablo; El observador; Familia cristiana; Apologeticum; Revista apologética; National Catholic Register; The Wanderer; Catholic Answers, etc.

[13] Cf. V. Silvano, La nueva apologética en la Universidad católica: propuestas para una pastoral pre-evangelizadora, en el Congreso Mundial de Universidades católicas: Identidad y misión de las universidades Católicas. Ávila 12-14 de agosto 2011.

[14] Cf. S. B. Cowan , Five Views on Apologetics Five Views on Apologetics , S- B. Cowan (edit), W. L. Craig- G. R. Habermas ; J. M. Frame; K. J. Clark, S- B. Cowan y  P. D. Feinberg, Zondervan 2000.

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