ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso y eterno, que mientras vivimos aún en la tierra, nos concedes gustar los divinos misterios, te rogamos que el afecto de nuestra piedad cristiana se dirija allí donde nuestra condición humana está contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Dirigimos esta oración a Dios Padre; es una invitación a ascender desde la tierra donde vivimos hasta Cristo. Para poder realizar esta ascensión Dios Padre nos ha concedido gustar ya, en el tiempo presente, de los divinos misterios, es decir, del mismo Cristo, en donde están todos los bienes de los que nosotros esperamos gozar. Es la comunión que hace un momento hemos recibido. Ella ha movido nuestro afecto de piedad, nuestro amor y deseo hacia Cristo Jesús, que le contemplamos en su naturaleza humana, ya gloriosa junto al Padre y, al mismo tiempo, contemplamos también el futuro de nuestra condición humana. En los breves minutos de acción de gracias en silencio, oración y contemplación, la fe ilumina nuestra imaginación, dando certeza la fe a lo que la imaginación crea.

Jesús se ha comprometido a estar con nosotros todos los días,

hasta el fin del mundo;

démosle gracias, bendiciendo su Nombre.

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