Domingo de Pentecostés

Oración después de la comunión
Oh, Dios, que has comunicado a tu Iglesia los bienes del cielo, conserva la gracia que le has dado, para que el don infuso del Espíritu Santo sea siempre nuestra fuerza, y el alimento espiritual acreciente su fruto para la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Termina el Tiempo pascual. En esta oración final recapitulamos en una sola petición todos los bienes de cielo que a Dios Padre le hemos pedido durante este tiempo: los bienes del cielo. Ahora le decimos que los conserve por el don del Espíritu Santo que, por mediación de su Hijo, nos ha dado. Él Espíritu Santo será nuestra fuerza y nuestro guía. Y su actuación en nosotros producirá fruto abundante. La Eucaristía y la acción del Espíritu Santo actúan al unísono. San Francisco dice que solo aquel que posee el Espíritu del Señor puede recibir el Cuerpo de Cristo (Adm 1,12). Solo en aquel que vive en gracia de Dios, la Eucaristía acrecienta en él los frutos de salvación eterna.

Los apóstoles, llenos del Espíritu Santo,

hablaban de las maravillas de Dios

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