XVII Domingo T.O.

Oración después de la comunión

Hemos recibido, Señor, el santo sacramento, memorial perpetuo de la pasión de tu Hijo; concédenos que este don, que él mismo nos entregó con amor inefable, sea provechoso para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Pedro Ruiz Verdú OFM

¿Es posible que la Eucaristía que hemos recibido no nos sea provechosa siendo el mismo Cristo Jesús a quien recibimos? San Pablo nos advierte que debemos preparar bien nuestra voluntad, nuestro espíritu, para que la salvación que se nos ofrece, sea aceptada y crezca en nosotros. Si queremos que la comunión nos sea provechosa, no puede ser de otra manera. Porque no celebramos un recuerdo de algo que pasó, que viene a la mente y luego se borra, sino la pasión de Cristo que se nos ha hecho presente en el sacramento. Si Cristo se entregó por amor, con amor debemos recibirlo. Pues bien; tratándose de una oración después de comulgar, nuestra respuesta a tan inefable don debe ser una respuesta de acción de gracias.

Somos morada de Dios, casa de Dios,

templos del Espíritu Santo:

bendigamos al Señor,

no olvidemos sus beneficios.

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