XX Domingo T.O

 Oración después de la comunión

Después de haber participado de Cristo por este sacramento, imploramos humildemente tu misericordia, Señor, para que, configurados en la tierra a su imagen, merezcamos participar de su gloria en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Con Cristo Jesús en nosotros, nos dirigimos a Dios Padre, sabiendo que es su misericordia la que nos acoge, y le pedimos que realice en nosotros lo que en el bautismo nos regaló: ser configurados a imagen de su Hijo, mientras vivimos en la tierra; que crezca en nosotros la semejanza con su Hijo, siendo verdaderos testigos del amor de Dios, como Cristo lo fue  y, así, merezcamos, por gracia de Dios, participar de su vida en el cielo. Hacia nuestra casa caminamos para ser revestidos para siempre de la gloria de Dios. Pero Dios requiere de nosotros la aceptación agradecida de sus regalos, haciendo vida el amor de Dios.

Corramos la carrera que nos toca,

sin perder el ánimo, sin retirarnos.

El que permanezca hasta el fin, se salvará.

Jesús nos dice: “El que me sigue no camina en tinieblas,

sino que tendrá la luz de la vida”

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