¿Segundo tiempo axial?

Dra. Pilar Sánchez Álvarez

Instituto Teológico de Murcia OFM

En época estival suele leerse novelas que no necesiten esfuerzo ni reflexión, es un período de descanso pero ha caído en mis manos un artículo que me ha sacado de esa modorra y me he cuestionado algunas cosas. Empecé preguntando: ¿el hombre es una célula aislada en el conjunto de la humanidad?, ¿qué situación es la del hombre?

Numerosos filósofos de todos los tiempos han querido dar respuesta a estas preguntas y entre ellos,  Karl Jasper propone situar al ser humano en el tiempo, en el fluir de la historia universal.

¿Pero el hombre debe de mirar solo al pasado? Es cierto que el pasado influye en el hombre, pero no debe quedar anclado en él, tiene que construir el presente y mirar al futuro, porque la dialéctica entre el pasado, el presente y el futuro constituye el marco adecuado para que el hombre se comprenda a sí mismo.

Y no como una célula aislada, sino como parte de un todo, debe articularse en la totalidad, y la conciencia de esa totalidad cambia en el fluir del tiempo. Porque el hombre comprende el tiempo cosmológico, como  tiempo físico, pero ese no es el tiempo del hombre, porque lo vive de diferente manera a las demás criaturas porque le afecta en su vida, en la búsqueda de sentido.

Jasper en 1949 en su obra Origen y meta de la historia, libro que devuelve el optimismo frente a la barbarie nazi,  presenta un futuro de posibilidades al hombre. Definió Era axial como  el período de 500 años, comprendidos entre el 800 a. C. y el 200 a. C. como  la línea divisoria más profunda de la historia del hombre durante la cual apareció la misma línea de pensamiento en tres regiones del mundo: China, India y Occidente. China con Confucio y Lao-tsé; India con Buda y  Persia con Zarathustra; Israel con el Deutero-Isaías; y Grecia con Pitágora.

Es en esta época cuando el hombre tomó conciencia de sí,  descubre su limitaciones y descubrió la trascendencia, abandonando el pensamiento mágico y surgiendo el amor por la filosofía, apareciendo todas las corrientes actuales de pensamiento religioso y la idea moderna del bien y del mal. Es un proceso que llama “espiritualización” y que le permite articular el sentido unitario de la historia.

¿Es un hecho concreto, o un hecho histórico? Jasper afirma que no, pero ese tiempo axial es la fuente de donde surgen las necesidades espirituales del hombre.

Propone la tesis que esta Era axial constituye un tiempo axial para el hombre contemporáneo, es decir, lo humano tal como  hoy se concibe surgió en esa época.

¿Se puede probar esta tesis?  En pleno racionalismo esta tesis no es aceptada, pero en una sociedad posmoderna, posracionalista y transmoderna con nuevos paradigmas epistémicos y emancipatorios,  se puede plantear esta hipótesis.

Pero hoy, además de poder plantearla, surge una nueva tesis: la posibilidad de que, en nuestros días, se esté comenzando a desarrollar un segundo tiempo-eje.

Ignacio Dueñas García Polavieja  en un artículo titulado  La hipótesis tiempo – eje en el contexto de la transmordernidad post-racionalista, de este mismo año, 2019, la expone de manera razonada y su lectura, a pesar del continuo llamamiento a que no es aceptada por muchos, te llega a convencer.

Hay numerosos autores que identifican en ese segundo tiempo axial  unas características muy determinadas.

Entre ellos Teasdale  en el año 2000 propone las siguientes:

  1. el surgimiento de una espiritualidad universal
  2. la creación de nuevos modelos económico-sociales viables
  3. el paso de una cultura antropocéntrica a una cultura geocéntrica y cosmocéntrica.

Las tres características se reproducen en la sociedad actual.

Dueñas posteriormente, en 2015, especifica más estas características. Son:  El paso del teísmo antropomorfo a un paradigma cuantico supra-teísta.El paso del paradigma clásico (Descartes y Newton) al paradigma cuántico (Einstein y Heisenberg).El paso de la revolución a la contracultura. El desarrollo de determinadas praxis emancipatorias (el feminismo radical, el ecologismo integral y biocéntrico, el Buen Vivir emanado del Sumak Kawsay, el decrecentismo, las economías en transición, las ecoaldeas…). La lucha, ya decidida, por una humanidad sin hambre, sin dolor físico, y dotada de estructuras políticas horizontales y económicas autogestionarias. Una humanidad dotada de un mayor nivel de conciencia, y por tanto, más feliz, alegre y lúcida. Una vida más sencilla, espiritual, amorosa y libre, en contraste con el actual materialismo tecnocéntrico, consumista y antiecológico. Cambio del elemento racional (la inteligencia) por el emocional (el amor) como motor humano del proceso de liberación.

¿Si desde la sociología se tuviese que enumerar las características para definir la sociedad  actual, coincidirían con esas dadas por Dueñas?  Yo creo que sí.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Es cierto que estamos en un segundo tiempo axial como afirman algunos filósofos y teólogos? No se puede demostrar, ¿pero se puede mantener como  hipótesis? No hay respuesta a estas preguntas, pero lo que sí es cierto que estamos en un cambio de paradigma donde se camina a una sociedad distinta a la que conocemos y que posiblemente cambie las condiciones de vida y de pensamiento del hombre del futuro.

 

 

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