DOMINGO XXII: Oración después de la comunión

Saciados con el pan de la mesa del cielo, te pedimos, Señor, que este alimento de la caridad fortalezca nuestros corazones y nos mueva a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Jesús es nuestro alimento, el pan con el que Dios Padre nos alimenta. Después de comulgar es el momento más apropiado para dialogar con Dios y pedirle con máxima confianza y sincera humildad lo que deseamos. En este domingo, la oración de la Iglesia nos señala una petición muy concreta: que la Eucaristía, alimento de la caridad, fortalezca nuestro ánimo, nuestra voluntad, nos dé decisión valiente para cumplir el mandamiento del amor, la caridad, a pesar de las dificultades que en la vida ordinaria se nos presentan. Un amor fiel para con todos nuestros hermanos, que, como nosotros, son amados de Dios. El amor que es servicio al prójimo, sea cual fuere este prójimo y es servicio a Dios, porque nunca el amor puede separarse de Dios. “Dios es amor”.

Cuantas veces lo hicisteis con uno de estos pequeños,

lo hicisteis conmigo, nos dice Jesús.

 

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