TEOLOGÍA NATURAL. DOCTRINA FILOSÓFICA DE DIOS

Modesto Berciano

 

Bernardo Pérez Andreo
Instituto Teológico de Murcia OFM

El profesor Modesto Berciano, recientemente fallecido, nos lega en esta obra, tras largos años de reflexión como catedrático de metafísica, una profunda y valiosa reflexión para el diálogo con el mundo del ateísmo y el escepticismo, principalmente, aunque también es una precisa exposición de lo que el subtítulo nos propone, una doctrina filosófica de Dios. El ámbito de la Teología natural no es algo encerrado en el mundo creyente, ni mucho menos en el cristiano, existe desde que la filosofía da sus primeros pasos, lo específico de la reflexión creyente es establecer una doctrina filosófica de Dios que permita el diálogo desde la razón con todo ser humano, crea o no, admita la fe o no. Por eso, esta obra póstuma viene a ser el legado definitivo de este ilustre profesor que tanto tiempo ha dedicado al diálogo con el mundo moderno, un diálogo fructífero desde el momento que se abandonan los aprioris ideológicos y se asienta el discurso en la segura senda de la razón argumentativa.

La obra no pretende ser exhaustiva en el análisis de todos y cada uno de los autores que han tenido algo que ver con este ámbito del pensamiento, pero sí recoge los autores fundamentales y sus aportaciones esenciales, con lo que este libro puede ofrecerse como un manual de los de verdad, manejable y sin alharacas academicistas. Pulcro en su exposición y preciso en la terminología, sin dejar resquicio a la alegoría, con un discurso filosófico potente, clásico, que avanza, como los ejércitos napoleónicos, directo hacia el núcleo del problema, sin pararse en los flancos que podrían hacer errar el proyecto. De ahí que se presente en doce capítulos. El primero es introductorio, donde plantea el concepto de la Teología natural y la delimita respecto de las ciencias de la religión. Tres capítulos sirven para una exposición sintética, pero precisa, del proceso histórico de la Teología natural, desde los griegos, pasando por Anselmo y Tomás, hasta llegar a Descartes y el culmen en Kant. Después puede adentrase en los presupuestos de la Teología natural, que nos llevan a la posición necesaria de un primer principio que supera el carácter problemático de nuestra experiencia, siempre fragmentaria, se trata de un principio absoluto. Llegados aquí, la propuesta de Berciano toma el giro directo hacia la experiencia trascendente que nos lleva al absoluto. De la mano de Blondel, Rahner, Lotz, Welte, Tillich y, sobre todo, Zubiri, nos propone una experiencia originaria de una realidad trascente y absoluta, pero una experiencia radicada en el hombre. Desde ahí se puede permitir abordar una crítica de las pruebas de la existencia de Dios.

Los capítulos del octavo al duodécimo son los que reflejan la propuesta personal de Modesto Berciano. Primero alude a la pregunta fundamental por el ser para llegar a la afirmación de un ser absoluto y personal, por ello debe referirse a Heidegger y el problema del ser. La reflexión concluye en un ser Absoluto, que es abismo y misterio, y como tal es incomprensible e indefinible. Pero, siendo innegable el ser de los entes, más aún lo es la existencia de un Ser-fundamento, aunque sea abismo y misterio. Establecido este Ser-fundamento, afirma la posibilidad de elevarnos desde el mundo a un principio absoluto, es el clásico argumento cosmológico, pero desde esta perspectiva trascendental. Si bien el mundo nos permite llegar al absoluto, es la experiencia del hombre el lugar más seguro para dar ese salto. La pregunta por el sentido es clave para que el hombre busque un sentido en lo absoluto desde sí mismo. Esto le llevará a la dimensión moral y la exigencia absoluta de la moralidad. Y, además, el camino de la experiencia teologal zubiriana, le permite un acceso a Dios, es la religación como concepto fundamental de la experiencia humana. He aquí el absoluto en lo concreto.

El último capítulo es conclusivo y recapitulatorio. El Dios al que se llega en esta reflexión es una realidad absoluta, un Absoluto, Fundamento y Principio de todo; un Dios que constitutivamente está de alguna manera presente en el hombre y en las cosas. Esta es la idea filosófica de Dios y a ella se llega, no mediante una reflexión metafísica, sino descubriendo el fondo de la experiencia o de la acción del hombre, como el presupuesto último o primero de las cosas. Pero, esta idea filosófica, que identifica Ser o Absoluto con Dios, requiere, en última instancia de una fe, una tradición recibida y vivida para poder experimentarla en plenitud, sin embargo eso se sale de una doctrina filosófica de Dios y por eso no es abordada en esta obra, quizás el autor lo viva ya en total plenitud.

La obra cuenta con una edición muy cuidada por Ildefonso Murillo, quien recibió el encargo de tomar el manuscrito, con correcciones de poco antes de fallecer el autor y ya para imprenta, y hacer de él un libro definitivo. Este manual bien puede servir para las personas que piensan tener una formación teológica sólida, pero también para todos los que quieran conocerse un poco más a sí mismos, pues pensar el sentido de la existencia y el devenir del mundo no es algo privativo ni de los teólogos ni de los creyentes, forma parte de la experiencia fundante de lo humano. Pensar la vida es la base para una experiencia humana verdadera, a eso ayuda esta obra que es un preclaro resumen de una vida, la del profesor Modesto Berciano.

BAC, Madrid 2018, 443 pp, 14,5 x 22 cm.

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