XXVIII Domingo

 

Oración después de la comunión

Señor, pedimos humildemente a tu majestad que, así como nos fortaleces con el alimento del santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo, nos hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Oración de petición dirigida a Dios Padre, que tiene dos aspectos: uno temporal, de ahora, de la vida presente: participación de la vida de Cristo, que nos haga más semejantes a él, pues hemos sido alimentados de su Cuerpo y Sangre; y el otro aspecto se refiere a la participación en la vida eterna futura, cuando se haya hecho visible la participación eterna de la vida en Cristo. En este momento de unión con Cristo, de diálogo silencioso con él, podemos recordar que “seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es”. Ahora “lo vemos” con la luz de la fe; en la gloria de Dios con los ojos del Espíritu. Todos los regalos, materiales y espirituales, que Dios nos da, tienen como finalidad poder llegar a esa plenitud de visión y de amor que él nos ha prometido. La Eucaristía es anticipo en la fe. Por eso, nos hemos atrevido a pedirlo humildemente: el siervo ruega a su majestad.

<“Es doctrina segura:

>Si perseveramos, reinaremos con él” (2Tim 11-12)

“Lo que tú quieras, Jesús,

pero contigo”

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