XV DOMINGO T.O.

Sowing wheat by hand, close up

Oración colecta

Señor Dios, que iluminas a los extraviados con la luz de tu verdad,  para que puedan volver al buen camino; danos, a quienes hacemos profesión de cristianos, la gracia de rechazar todo lo que se opone a este nombre y comprometernos con todas sus exigencias.Por nuestro Señor Jesucristo.

Caminamos hacia el encuentro con Dios. La celebración de la Eucaristía nos recuerda que estamos en camino. Pero nuestro camino a veces es largo y pesado. Nos extraviamos y la luz de la verdad deja de brillar en nuestro corazón. Necesitamos entonces que Dios nos ilumine para volver al buen camino: “Yo soy el camino y la verdad y la vida”, nos dejó dicho Jesús (Jn 14,6). Y también: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12). Sí; necesitamos la luz de Jesús, su mandamiento del amor, su palabra y la fuerza de su Espíritu para poder rechazar todo aquello que oculta la verdad del nombre “cristiano” y poder así cumplir lo que este nombre significa.  Los agobios, sufrimientos y cansancios del tiempo presente no son nada en comparación con la gloria que Dios nos regalará en Cristo Jesús.

Oración sobre las ofrendas

Señor y Dios nuestro, mira con bondad los dones de tu Iglesia en oración y concede que, al recibirlos, se acreciente la santidad de los creyentes. Por Jesucristo nuestro Señor.

Jesús presente en nuestra celebración eucarística, porque todos nos hemos reunido en su nombre. Él es la Cabeza de la Iglesia, siendo Él también quien ofrece a Dios Padre los dones de su Iglesia, por lo que está segura que serán aceptados. Con esta seguridad nos atrevemos a pedir que, al recibirlos, crezcamos en santidad. El mejor valedor de la Iglesia es Cristo

Dios nos dice como al profeta Amós:
Ve a profetizar a mi pueblo el anuncio de la paz.
Dios Padre nos ha elegido, en la persona de Cristo, a ser sus hijos.

Oración después de la comunión

Alimentados con esta eucaristía, te pedimos, Padre, que por la celebración frecuente de este misterio crezca en nosotros el fruto de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 Esta oración nos recuerda que recibir la comunión debe ser para el cristiano una acción frecuente, siempre que esté bien dispuesto para ello y no sea por rutina. Comulgar debe constituir en el cristiano la acción sagrada del día por excelencia. Es el sacramento de la salvación, que todos necesitamos. Por eso pedimos el aumento de sus frutos. La salvación ya ha sido realizada y está produciendo sus frutos en nosotros. Pero Cristo Jesús, el autor de la salvación, desea que colaboremos con él en este trabajo: llevar con Jesús a plenitud la salvación del mundo, porque él quiere que todos nos salvemos, ya que murió por todos, por todos resucitó y para todos está preparando un lugar en su reino. En silencio, habla con Jesús y pídele este aumento de salvación para todos.

Escucha la voz del Señor, que te dice:
“quien participa de mi cuerpo y de mi sangre (la comunión),
habita en mí y yo en él”

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