Transformaciones en la sociedad actual

Pilar Sánchez Álvarez

Las sociedades continuamente están cambiando. En el momento actual, donde todo vale y el relativismo es la opción más relevante, aparecen unos valores emergentes de gran vitalidad, como son la solidaridad internacional, el cuidado de la naturaleza, la transparencia en las relaciones sociales y la oposición a cualquier  forma de violencia, así como la denuncia de la  vulneración y la transgresión de los derechos humanos[1].

Se pide insistentemente cambios en la sociedad, transformaciones que hagan al hombre más feliz individualmente y que a la vez, sepa vivir en comunidad:

… indagar qué otras realidades morales, culturales, sociales y religiosas están en juego, preguntarnos por los dinamismos, decisiones y acciones que debemos suscitar en el futuro. Están desafiadas estas tres instancias constitutiva de la sociedad civil: la cultura, la moral y la religión. Lo primero es aceptar los hechos, no negarlos, no achacarlos a fenómenos naturales necesarios, como si un destino ciego guiara la historia y tuviéramos que aceptarla con los ojos cerrados cual victimas de una suerte mortal. No se pueden desconocer los hechos, ni dejar sin analizar sus causas, porque la mera alternancia política no resuelve los problemas de una nación si no va acompañada por los ciudadanos con cambios fundamentales en el ejercicio de su libertad[2]..

 La sociedad moderna conforme a parámetros relacionados con la civilización occidental, permite distinguir, entre otros, los siguientes rasgos:

  • Cada vez existen más avances tecnológicos y nuevos descubrimientos que inciden en la industria, en la medicina, en los transportes, etc., haciendo más fácil la vida de las personas[3].
  • Ha aumentado la calidad y expectativas de vida de la población, ha cambiado la organización en el trabajo ofreciendo más tiempo libre, surgiendo la cultura del ocio.
  • Se han producido en un tiempo cada vez más reducido, avances científicos y tecnológicos, impensables para la sociedad de la primera mitad del siglo XX, pero con un ritmo cada vez más trepidante, ya que los avances se suceden sin apenas digerir los anteriores.
  • Existen transportes rápidos, tren de alta velocidad, aviones con tecnología puntera, comunicaciones instantáneas por su rapidez, por su ámbito mundial, por las imágenes y sonido asociadas a las palabras, comunicaciones por satélite que convierten al mundo en una sociedad-red.
  • Se ha asistido a la desintegración del átomo, con aplicaciones muy positivas en ámbitos científicos como la medicina, pero también con consecuencias negativas, como la invención y extensión de la carrera atómica.
  • Surgen nuevos descubrimientos biológicos como la ingeniería genética, los avances en reproducción de plantas y animales, en genética humana y en psiquiatría y psicología, que están produciendo estupor y malestar, si no son regulados por la ética.
  • Aumenta el auge de la informática y las comunicaciones y su uso generalizado, entretenimientos como videojuegos, Internet, redes sociales, telefonía móvil, comercio electrónico, etc. En ocasiones produciendo adicción y como consecuencia soledad[4].
  • Aumenta el uso de las tarjetas de crédito, de la fotografía digital y de infinidad de objetos tecnológicos que facilitan la vida cotidiana. Es decir, continuamente los avances científicos transforman la vida de las personas en sentido positivo, pero en ocasiones estos llegan a deshumanizarla.

Todos estos avances, así como otros no mencionados, han cambiado la forma de vida del hombre actual, que se caracteriza por:

  • Mayor calidad de vida
  • Consumo exacerbado.
  • Un progresivo alejamiento de la naturaleza[5].
  • Ha bajado alarmantemente la natalidad en los países occidentales, descenso de la mortalidad y aumento de la esperanza de vida[6]. “Europa no engendra en la proporción necesaria para subsistir como tal, no agradece la vida en la única forma que se agradece de verdad: prolongándola, buscando nuevas formas de su afirmación, defendiéndola de los peligros que la amenazan”[7]. Al no tener crecimiento demográfico depende de otros continentes, sobre todo de países musulmanes: “Un hecho mortal en Europa es la implosión demográfica después de la explosión demográfica que sucedió después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy día nos encontramos con la terrible realidad de que Europa no tiene capacidad de engendrar vida para que pueda continuar. O crece o muere”[8].
  • Cambio del ambiente rural por el de la ciudad. Éxodo rural y una masiva urbanización, desapareciendo las fronteras divisorias entre las clases sociales. La sociedad se encamina hacia la “aldea digital total” pero al mismo tiempo el paro, la delincuencia, la agresividad, la droga, la soledad, hacen estragos en el hombre[9].
  • Ambientes multiculturales. Migración de los países del tercer mundo hacía los países desarrollados, que han intensificado conductas xenófobas y rasgos de violencia en la sociedad. O.González de Cardenal afirma que Europa se encuentra ante dos imperativos sagrados. De su respuesta a ellos depende que logre un futuro en dignidad o pervierta el destino ya logrado y su misión aún pendiente. Uno de ellos es la abertura al mundo de la pobreza en los países de su entorno y el otro es reconstruir sus fundamentos de humanidad[10].
  • Dominado por lo fáctico, por lo inmediato, por una conciencia exagerada de los derechos, pero con pocos deberes, muy hedonista y superficial. Se muestra incapaz de aceptar la finitud y la muerte[11]. “El ambiente cultural dominante es el de la modernidad liquida, la disolución de todo lo que era sólido. Nada permanece, todo es fugaz, incompleto, indefinido, todo se desvanece”[12].
  • Búsqueda de la libertad, de la individualidad y del éxito propio, sustituyendo el conocimiento que se debería adquirir por los métodos científicos, por el de los medios de comunicación, siendo consumista de todos los bienes a su alcance, incluso de sí mismos, y donde los avances tecnológicos están afectando las relaciones sociales[13]. Un gran mal es la soledad del hombre actual, no la soledad necesaria para relacionarse con Dios, sino la soledad que destruye al hombre[14].
  • Mayor secularización, es decir, la liberación de la mentalidad sacralizada para afirmar su autonomía y la del mundo[15].
  • Desintegración familiar, violencia familiar, vínculos fugaces, sexo libre, nuclearización familiar, trabajo fuera del hogar y la renuncia a educar a los hijos son algunos rasgos que invaden la sociedad. Don  Olegario afirma: “En los últimos años hemos asistido a una revolución de la estructura y derribo de los dinamismos de la familia”[16]. Se da banalización en las relaciones sociales. El teólogo expone lo anterior afirmando:

Se ha refinado la educación técnica de las nuevas generaciones; pero se ha desistido o considerado imposible una educación moral, pensada en el ámbito público de la sociedad, llevada a cabo por las distintas instancia e instituciones, protegida y fomentada por el Estado. Todo ha sido relegado al foro de la conciencia individual encerrada y cerrada sobre si misma. Pero esta por sí sola ha sido, sigue siendo, incapaz de responder a los asaltos y dominación de los poderes anónimos que imponen por la publicidad, el comercio o la política otros criterios, donde lo moral no existe[17]. .

  • Aumento de la pobreza tanto en los países desarrollados, debido a la crisis económica, como en los países del entorno de Europa[18].
  • El proceso de globalización ha sumido en la pobreza a muchas naciones, a veces por las luchas políticas y religiosas, pero también porque muchos de sus líderes son corruptos y permiten a sus pueblos seguir en la miseria. Se produce una desigualdad en el reparto de la riqueza, ya que los países del llamado primer mundo explotan las riquezas naturales de esos pueblos, que siguen sumidos en la pobreza, y los países ricos buscan nuevos territorios para aumentarla con la explotación de los nativos. “La inmensa pobreza de África es un grito de dolor junto a la inmensa riqueza de Europa. Un día África entera iniciará el camino hacia Europa para participar en el banquete, al que estamos sentados los europeos. No emigrarán solo individuos: emigrarán regiones y naciones enteras”[19]. El teólogo se pregunta si se les detendrán con bombas, o abrirán los ojos a estos abismos y favorecerán la promoción, colaboración y modernización de ese continente con respeto, responsabilidad y solidaridad para que sobrevivan.
  • Problemas religiosos: después del 11 de septiembre y el de marzo nadie deja de lado las cuestiones religiosas, en ocasiones como conflictos, en ocasiones como soluciones, percibiéndose una pluralidad  frente a  las profecías de uniformidad auguradas en el mundo globalizado, la presencia y el incremento de formas nuevas de religiosidad y  el agotamiento de las religiones tradicionales.
  • A la vez, durante mucho tiempo hubo quienes asociaban el desarrollo de las propuestas religiosas con el estado de presunto primitivismo de los pueblos estudiados, y, desde perspectivas positivistas o marxistas, vaticinaban la muerte y la desaparición de las religiones con el avance del desarrollo científico. Estas propuestas, que planteaban la muerte de las religiones como resultado de la confrontación de las ideologías religiosas con el conocimiento científico, entraron en crisis a finales del siglo XX[20], aunque existe crisis de Dios (olvido, negación, indiferencia) en el horizonte público[21].

 A pesar de todas las consecuencias negativas que se desprende del estudio actual de la sociedad, Don Olegario introduce una nueva visión no tan negativa a como la describen otros pensadores.

Según este teólogo[22]:

…tenemos la admirable realidad hoy de la unidad de la conciencia humana mundial: todos podemos ser conscientes de lo que le pasa al ser humano en nuestras antípodas, un logro. Todos somos hombres, todos somos iguales en derechos y dignidad, hombres y mujeres. Lo que la ciencia, la técnica y la medicina han logrado en el último siglo es algo admirable. Por eso una lectura del todo negativa de nuestra realidad no es justa. Nunca ha habido menos pobreza que ahora.

Recordó cómo, según el historiador Arnold J. Toynbee:

… las civilizaciones no se hunden por eliminación desde el exterior, sino por suicido desde el interior”, es decir, por “la falta de confianza y de reflexión por parte de quienes las vivimos. Más decisivos que los desafíos son las respuestas que les vamos a dar, jugándonos la vida[23].

Una de las preguntas es sí existe una causa o si son diversas. Al analizar la masacre del atentado de once de septiembre[24], el teólogo afirma que junto al enfrentamiento religioso establecido por algunos, (lucha entre las disputas de los países cristianos y otras religiones), se da un enfrentamiento económico (lucha por apoderarse de las energías, y las fuentes de riqueza de los países del tercer mundo) y enfrentamiento político.

González de Cardedal condena este acto terrorista como condena toda violencia que se opone a la paz y constata en este análisis que las causas son múltiples.

Todo lo mencionado anteriormente se concreta con las siguientes palabras de:

Los presupuestos fundadores, los tres grandes universales, los tres grandes ideales de Europa fueron la cultura (sabiduría), la ética (responsabilidad) y la religión (abertura-respuesta a Dios); hoy son la tecnología (transformación de la realidad material), la economía, (creación de riqueza) y la política (ordenación técnica de  la convivencia). Estas bellas conquistas necesitan de aquellos fundamentos, y sin ellos pueden volverse contra el hombre y aniquilarlo físicamente o moralmente[25].

Es decir, las causas de las transformaciones, en ocasiones nefastas para la sociedad, son olvidar y realizar la vida humana sin sabiduría, ética o religión, olvidando la necesidad de estas, para que el hombre tenga dignidad y sepa convivir con los demás.

Analizadas las causas, propone para solucionar estos  problemas, un cambio en la manera de pensar, de sentir y de obrar[26].

Ante las transformación negativas, da una serie de puntos que abren a la esperanza antropológica [27].

Son las paradojas aprendidas sobre todo a la luz del Encarnado, del Crucificado y del Glorificado; del que no es un pasado muerto sino un presente vivo y vivificador en respuesta a Nietzsche, a su “muerte de Dios”:

  • Nada hay más transparente que lo invisible.
  • Nada hay más eterno que la entraña del tiempo.
  • Nada hay más presente al hombre que la vida futura, porque nada hay más constitutivo de la vida que el saber de la muerte.
  • Nada hay más realista que orientarse por ideas, ateniéndose a las humildes y radicales exigencias de los ideales, porque estos existen para llegar a ser realidades
  • Nada hay más real que lo espiritual.
  • Nada hay más espiritual que la carne del hombre.
  • Nada hay más fecundo intelectualmente que la metáfora y el símbolo, a los que están ordenados y de los que derivan el concepto y la definición.
  • Nada dice más sobre la realidad de este mundo que una “metáfora” (= la palabra que lleva las cosas más allá de su implantación física a su figura originaria, su sentido en el tiempo y su meta eterna).
  • Nada hay más cercano a este mundo que aquel otro mundo, que lo constituye como su entraña, sin separación de superficie y esencia.
  • Nada hay más divino que el hombre, porque ya nada hay más humano que Dios, y el lugar concreto de esa convergencia enamorada entre ambos es Cristo.

Esto sitúa al hombre en su justa medida, y a Cristo en la esperanza del cristiano. Ante un mundo cambiante, disgregador, indiferente, Cristo es el anclaje de la Humanidad,  Cristo es la respuesta. Cristo es la felicidad anhelada.

[1] O.González de Cardedal (→OGC), Carta a una profesora sobre los Derechos Humanos:  El País, 28/07/1999.

[2] OGC, El reto y la respuesta: ABC, 20/12/2011.

[3] OGC, Educación y educadores: ABC,13/04/2004.

[4] OGC, Profesor, texto, red:  El País, 13/08/2004.

[5] OGC, Cenizas y personas:  El País, 25/10/2005.

[6]OGC, El prójimo en Europa, El País, 14/03/2006.

[7] OGC, Ante situaciones límites: ABC, 1/10/2014.

[8]OGC, Familia y educación. La tara inexorable: Periódico independiente de Zamora: 26/01/2017.

[9] OGC, Tres maestros rurales: El País, 28/12/2000.

[10] OGC, El prójimo en Europa: El País,24/03/2006.

[11] OGC, El hombre ante Dios, Salamanca 2013.

[12] OGC, Familia y educación. La tara inexorable:  Periódico  de Zamora: 26/01/2017.

[13] OGC, El prójimo en Europa: El País, 24/03/2006.

[14] OGC, La soledad de Jesús, en Iglesia viva 186 (1996) 538-553.

[15] OGC, La palabra evitada e inevitable: El País, 3/02/2007.

[16] OGC, Gaudí, Manyanet y la Sagrada Familia: El País, 11/05/2004.

[17] OGC, Ante situaciones límites:  ABC, 1/10/2014.

[18] OGC, Dos palabras: ABC, 22/03/2006.

[19] OGC, Ante situaciones límites: ABC, 1/10/2014.

[20] OGC, El hombre ante Dios, Salamanca 2013.

[21] OGC, Ante situaciones limites: ABC, 1/10/2014.

[22] OGC,“Familia y educación. La tarea inexorable”. Ponencia en las XV Jornadas Diocesanas de Zamora del 25 al 27 de enero de 2017.

[23] Educación .Olegario González de Cardenal. Diario de Zamora, 20/0172017.

[24] OGC, ¿Qué Europa?: ABC, 13/06/2004.

[25] OGC, Ante situaciones límites: ABC, 1/10/2014.

[26] OGC, Once de septiembre: ABC, 21/09/2008.

[27] OGC,Dionisio contra el crucificado. La fe en Cristo después de Nietzsche”, en Teología. Revista de la Pontificia universidad Católica Argentina 80 (2002) 11-52.

 

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