Primer domingo de Cuaresma

P. Ruiz Verdú OFM
Oración colecta
Dios todopoderoso, por medio de las prácticas anuales del sacramento cuaresmal concédenos progresar en el conocimiento del misterio de Cristo, y conseguir sus frutos con una conducta digna.
Comienza la oración recordándonos que iniciamos las prácticas anuales del sacramento cuaresmal, que deben ser vividas con actitudes internas y externas . La Cuaresma es un tiempo especial dentro de las celebraciones litúrgicas del año. En la oración se nos recuerda cuál es la finalidad de la Cuaresma: “progresar en el conocimiento del misterio de Cristo”. Este avance, este progreso, supone que en nosotros, cristianos, existe ya algo del conocimiento de Cristo. Nuestro esfuerzo de fe debe centrarse en avanzar más y más en la “inteligencia” del misterio, que es Cristo. Necesitamos para esto de la Palabra de Dios y de la luz del Espíritu Santo. Y como por nosotros mismos no podemos alcanzarlo, le pedimos a Dios, que es todopoderoso, que nos lo conceda. Y siempre se lo pedimos por Jesucristo, que es el Hijo de Dios y nuestro Señor.
“No podemos hacer grandes cosas,
pero sí cosas pequeñas con gran amor”
buscando a Dios en todas ellas
(Santa Teresa de Jesús)
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Oración sobre las ofrendas
Haz, Señor, que nuestra vida responda a estos dones que van a ser ofrecidos y en los que celebramos el comienzo de la celebración de la Pascua.
Primera petición: que en nuestra vida haya relación entre lo que ofrecemos y lo que vivimos. El pan y el vino, bienes básicos de la existencia humana, son signos nuestros de entrega total a Dios. No debemos estar indiferentes mientras el presidente de la asamblea litúrgica los presenta ante Dios. Le pedimos al Señor que nos ayude, para que nuestra vida esté conforme con los dones que ofrecemos.
Las celebraciones de los domingos de Cuaresma son como aperitivos obligados para celebrar la Pascua con sinceridad y devoción. La oración es petición de ayuda, porque sólo Dios es el único que puede prepararnos. Nosotros estemos dispuestos a aceptar su modo de preparación, dejándonos hacer por Dios. Por eso no es extraño que al comenzar la Cuaresma le pidamos al Señor su ayuda; porque celebrar la Pascua, siguiendo a Jesús, no le es fácil a nuestra naturaleza. Inauguramos la celebración de la Pascua. Que lo hagamos como cristianos conscientes de nuestra dignidad de hijos de Dios.
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas.
Enséñame,
porque tú eres mi Dios y Salvador
(Salmo 24,1)
Oración después de la comunión
Después de recibir el pan del cielo, que alimenta la fe, consolida la esperanza y fortalece el amor, te rogamos, Señor, que nos hagas sentir hambre de Cristo, pan vivo y verdadero, y nos enseñes a vivir constantemente de toda palabra que sale de tu boca
Después de recibir el pan del cielo, entra con la imaginación en tu interior y considera quién es el que ha querido hacerse por ti tan cercano; habla con él, cuéntale tus propósitos para la Cuaresma y pídele que crezca en ti la fe, para que la esperanza y el amor a Dios y al prójimo estén bien cimentados. En la oración pronunciada por el ministro del altar después de la comunión, le pedimos a Dios Padre que nos dé sentir hambre de Cristo. Cuando uno tiene hambre quiere alimento para saciarla. Dios nos ha dado su Palabra, alimento espiritual; pidámosle también hambre de vivir la Eucaristía.
La palabra de Dios
es el alimento que Jesús nos da.
¡Escuchémosla!