MANUEL NAVARRO ARNAL (1888-1931)

Franciscano, misionero, escritor. El P. Manuel Navarro nació en Náquera (Valencia, España), el 30-III-1865. De joven ingresó en la restaurada provincia franciscana de Valencia y, hecho el noviciado, emitió la profesión religiosa el 14-VII-1888. Ya antes de recibir la ordenación sacerdotal había manifestado su vocación misionera, y apenas ordenado sacerdote en 1895 solicitó ir al Perú. Tras un largo y penoso viaje, llegó al Perú el 1-II-1896. Los superiores lo destinaron al Colegio de Santa Rosa de Ocopa. Un mes después acompañó al P. Tomás Hernández al Pangoa, donde el Señor lo libró milagrosamente de la muerte, en un asalto de los Campas, el 12-V-1896. Pasó al valle de Chanchamayo, misiones del Cerro de la Sal, y de allí a San Luis de Shuaro, San José de Sogormo y la Asunción de Quillazú, entre los Amueshes. Recorrió los ríos Pichis y Pachitea. Con todo el ímpetu de su juventud y celo apostólico, trabajó activamente en la conversión de los indios Campas, Amueshes, etc. Abrió escuelas, recogió a los niños de aquellas selvas para educarlos cristianamente y se perfeccionó en las lenguas quechua y pano. Fruto de estos trabajos, escribió un Vocabulario Castellano-Quechua-Pano, con sus respectivas Gramáticas Quechua y Pana (Cajamarca, Perú, 1919); La tribu Campa, ilustrado (Lima, 1924); La tribu Amuesha (Lima, 1924), e innumerables artículos publicados en Florecillas de San Antonio, revista ilustrada de Lima; en La Acción Antoniana, de Valencia, y en Misiones Franciscanas, de Aránzazu. La colección de artículos publicados en esta revista los ha editado el P. Benjamín Agulló: Manuel Navarro, Mis treinta y dos años en el Perú, Valencia 1993.

Enfermo de paludismo, se retiró a Ocopa, donde se dedicó a la predicación. Todavía volvió a la selva e hizo ricas colecciones de mamíferos, aves, reptiles e insectos y de indumentarias y utensilios varios de los antiguos y actuales pueblos nativos, que envió a los museos de Ocopa (Perú) y de Onteniente (Valencia). En 1919 fue nombrado guardián de Ocopa y en 1921 de San Antonio de Ica. Además, lo nombraron Procurador del Vicariato Apostólico del Ucayali, y, en concepto de tal, fue uno de los organizadores de la Exposición Misional Vaticana (1925) y de la de Barcelona (1929-30), recibiendo, por este motivo, una condecoración de la Santa Sede; el presidente de la República del Perú lo condecoró, también, con la Orden del Sol. Se quedó entonces en su Provincia religiosa de Valencia, y le sorprendió la muerte en Náquera, su pueblo natal, siendo superior del convento de Santo Espíritu del Monte, el 30 de octubre de 1931, a los 66 años de edad, 43 de hábito y 36 de servicio a las misiones.

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