Figuras Franciscanas

Angelo Redaelli (1965-2005)

 

Franciscano, martirizado en la misión del Congo-Brazzaville. Fray Angelo Redaelli nació en Tradate (Varese, Italia) el 19-V-1965. De joven frecuentó la facultad de ingeniería nuclear en la Politécnica de Milán. Entre tanto vistió el hábito franciscano en la Provincia lombarda de San Carlos Borromeo y, cumplido el noviciado, hizo la profesión temporal el 4-IX-1988; la solemne, el 10-X-1992. Estudió teología en varios centros y se ordenó de sacerdote el 17-VI-1995. De 1994 a 1999 residió como estudiante en el Colegio San Antonio de Roma; se licenció en el Antonianum (1996) y se doctoró en teología moral en la Academia Alfonsiana. De regreso en su Provincia, prestó servicio como capellán en los hospitales civiles de Brescia, ocupó varios cargos en la Orden, asistió a la Orden Franciscana Seglar, a las Misioneras de la Regalidad de Cristo y a la Pequeña Familia Franciscana.

Desde hacía tiempo, Fr. Angelo había manifestado su deseo de ir a misiones. Los superiores lo destinaron a la Fundación «Notre Dame d’Afrique» en Congo-Brazzaville. En el verano de 2003 se estuvo preparando para marchar a África. Pasado el primer año en la misión, volvió a Italia y la obediencia lo envió a Bruselas para que, en octubre de 2004, participara en un curso especial de formación misionera. En marzo de 2005 volvió a la misión y, después de un tiempo de permanencia estable en Djiri-Brazzaville, desarrolló su actividad en las comunidades de base de los poblados y en diversas actividades locales. El 5-IX-2005 lo trasladaron a la parroquia de Makuoa para que ayudara a la fraternidad local. Una semana después, el 12-IX-2005, el P. Angelo conducía el vehículo en el que lo acompañaban 5 frailes y 3 clarisas. Al atravesar un poblado de la diócesis de Owando, a unos 500 kilómetros al norte de Brazzaville, aun yendo a velocidad reducida, no logró evitar a una niña de tres años que de improviso se le cruzó en el camino y que murió en el acto. Los religiosos bajaron del vehículo y trataron de socorrer a la víctima, pero inmediatamente los habitantes del lugar, familiares y parientes de la niña, reaccionaron violentamente y agredieron a Fr. Angelo a machetazos hasta matarlo. Los otros hermanos y las clarisas huyeron por la selva y se refugiaron en la casa del obispo de Owando. El Señor había concedido a Fr. Angelo numerosos talentos humanos y espirituales, y él se entregaba cada vez con mayor entusiasmo a la asistencia de los niños de la calle, de los pobres de las aldeas y de tanta gente que carecía de atención médica, de instrucción, de atención espiritual. [Cf. Acta OFM, 2005, 467ss].

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