Textos y contextos
De Isaías
El Señor habló a Ajaz en estos términos: «Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas». Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor». Isaías dijo: «Escuchad, entonces, casa de David: ¿Acaso no os basta cansar a los hombres, que cansáis también a Dios? Por eso el Señor mismo os dará un signo. Mirad, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y le pondrá el nombre de Emanuel»
El “memorial de Isaías” se refiere a la gran crisis entre los años 734-733. como Isaías anunció el nacimiento del Rey Ezequías como salvador, se presenta a Jesús como
salvador, como Emmanuel, incluso forzando el texto de Isaías para que diga
«virgen». El texto anuncia el nacimiento de un niño, que será la presencia salvífica de Dios. Será un puro don, fruto de la fe, será un signo inesperado y que proviene del ámbito de Dios; el NT ha interpretado el texto en sentido mesiánico, aplicándolo a Cristo, el Mesías. Será Mt 1,23, quien hará una relectura cristológica para explicar el origen de Jesús.
De Pablo a los Romanos
Carta de Pablo, servidor de Jesucristo, llamado para ser Apóstol, y elegido para anunciar la Buena Noticia de Dios, que él había prometido por medio de sus Profetas en las Sagradas Escrituras, acerca de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, nacido de la estirpe de David según la carne, y constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador por su resurrección de entre los muertos.
Por él hemos recibido la gracia y la misión apostólica, a fin de conducir a la obediencia de la fe, para gloria de su Nombre, a todos los pueblos paganos, entre los cuales os encontráis vosotros, que habéis sido llamados por Jesucristo.
A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos, os llegue la gracia y la paz, que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Es la introducción de la carta, donde se ponen las bases temáticas de la misma: Cristo es el Hijo de Dios, destinado a todos los hombres, no sólo al pueblo judío. En esta venida de Cristo nadie queda excluido. Cristo es el evangelio, la buena noticia que desciende del mundo divino sobre la historia programada por el hombre. S. Pablo habla desde su propia experiencia, donde ha descubierto que sin el Dios revelado en Cristo la persona camina en tinieblas y está ciega para comprenderse a sí misma.
Evangelio
Lectura del Evangelio Mateo 1, 18-24
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.
1.- El “acuerdo matrimonial” se hacía aproximadamente un año antes del casamiento y tenía un valor legal muy parecido al del matrimonio, aun cuando los novios no vivían juntos; solo al final del año la novia dejaba la casa de sus padres y el novio la llevaba a la suya (Mt 25, 1.13) como esposa, con todos sus derechos. El anuncio a José del nacimiento de Jesús se parece a los antiguos relatos del acimiento de Isaac, Moisés, Sansón, Samuel. Mateo está empleando un viejo género literario, el de «la infancia del héroe». Es lo mismo que hizo el libro del Éxodo con Moisés: le aplicó un nacimiento prodigioso, tomado de otras literaturas, para mostrar que su destino era extraordinario, salvar al pueblo de la esclavitud. Hay que tener mucho cuidado con estos textos, porque nosotros tendemos siempre a entenderlos como simplemente históricos, que cuentan sin más lo que pasó, pero tienen mucho más sentido: son relatos llenos de teología, de mensaje sobre Dios. Mateo aplica a Jesús el texto de Isaías, mostrando con ello que Jesús no es un niño corriente, sino «obra del Espíritu». Y en ese hombre extraordinario que es Jesús hemos llegado a ver una extraordinaria presencia del Espíritu de Dios; tanto, que hemos llegado a llamarle «El Hijo».
2.- Jesús es evangelio, buena noticia.- Os va a nacer un salvador, para todo el pueblo, para todos los pueblos. Y este salvador supera todo lo que podríais haber imaginado y soñado.»Emmanuel», Dios-con-nosotros, se ha convertido en «Jesús», Dios- Libertador. Dios-Libertador es uno de los temas básicos de todo el Antiguo
Testamento: es el argumento básico de uno de sus libros más importantes, el Libro del Éxodo. No se dice: «Yo soy tu amo, tu creador: me tienes que obedecer». Se dice: «Yo soy tu libertador: haz lo que te mando y vivirás». La primera liberación de Israel fue exterior: libres de la esclavitud de Egipto. La segunda liberación es interior: libres de la esclavitud del pecado. La Ley de Moisés son palabras escritas en losas de piedra. Nos fiamos de que son Palabras de Dios. Jesús es más: el Hijo de Dios, lleno del Espíritu. En Jesús vemos cómo actúa el Espíritu de Dios, vemos cómo es el Hijo, el
que es la viva imagen de su Padre. Jesús nos va a liberar incluso de La Ley. Esto es lo de Jesús. Jesús pasa por el mundo haciendo el bien, curando, enseñando, atendiendo a todos…
3.- Jesús salva de los pecados. Es lo que define al ser humano: poder elegir; es su grandeza y su riesgo. Desde la filosofía y desde nuestra sensibilidad actual, ser libre es lo más humano, lo más grande que tenemos. Pero no somos libres: somos esclavos de nuestros pecados. Nuestros pecados no son actos de desobediencia, sino tendencias, fuerzas, apetitos…
Nos apetece lo que no nos conviene: somos como no queremos ser. Jesús revela cómo es Dios: y Dios es apasionante. Jesús ofrece al hombre una Misión: y la Misión es apasionante. Esta es la novedad de Jesús. Pero volvernos a Dios se hace despacio, crecemos lentamente en nuestro conocimiento y en nuestro amor, la levadura va fermentando lentamente nuestra masa… Pero queda en nosotros mucha masa aún sin fermentar. Y servimos a dos señores, y damos dos pasos adelante y uno atrás. Entonces nos sentimos traidores a Dios, indignos de la misión…Y es entonces cuando Jesús revela cómo es Dios con nosotros, pecadores: acogida permanente, vuelta a empezar sin cansarse, apoyo incondicional. Es el reino el que nos libra del miedo a ser pecadores, porque nos libra del miedo a Dios.